Ocho señales de alarma que nos da el cuerpo al levantarnos y no sabemos qué significan

  • Algunas de ellas pueden ser adormecimiento en extremidades, ronquera o fatiga.
Imagen de una joven recién levantada.
Imagen de una joven recién levantada.
©GTRESONLINE

"Me levanto todos los días cansado/a". "Al despertar, tengo la garganta reseca" o "tengo la punta de los dedos dormida nada más levantarme". Son frases que pueden ser comunes, y que pueden estar detrás de alguna dolencia que desconocemos. El diario El País recoge ocho de las más frecuentes.

Mano dormida

Si te despiertas por la mañana y notas un hormigueo en la mano o en las extremidades, como si estuvieran dormidas, tienes parestesia. El origen puede ser neurológico, si un nervio ha quedado comprimido en su trayecto desde la médula espinal a la altura de las cervicales hasta la propia mano. Esta situación se puede deber a una mala postura, pero se considera algo extraño si se produce noche tras noche. En el caso de la mano, la causa más común es la presión del nervio mediano a la altura de la muñeca, el llamado síndrome del túnel carpiano. La presión se produce con más frecuencia por la noche, ya que al estar tumbados, más líquido se desplaza hacia los brazos. Se retiene el líquido que, al entrar en el túnel, donde hay poco espacio, presiona el nervio.

Cosquilleo en las piernas

El adormecimiento es en las piernas es mucho menos frecuente y se puede deber a la presión del nervio ciático en la salida de las raíces nerviosas en la columna vertebral. Si el adormecimiento cursa con dolor o se mantiene en el tiempo, puede ser señal de enfermedades como hernia de disco o ciática.

Sudoración excesiva

Si nos levantamos con la ropa mojada por el sudor o con más calor de lo normal o las sábanas están empapadas puede ser que tus sábanas sean de material sintético y que no transpire, o que la habitación esté a una temperatura demasiada elevada. Puede que hayas sufrido fiebre. El reflujo puede ser otra causa, aunque también es un síntoma de la menopausia o de la apnea del sueño.

Garganta seca

Si lo que tienes es la garganta seca cuando te levantes, la explicación pude ser sencilla: al no hidratarnos, la faringe se irrita y el moco se espesa. Al tragar menos este moco no se aclara como durante el día. Además, puede ser un efecto del reflujo faringolaringeo, lo que aumenta la producción de moco y favorece la irritación. Las calefacciones en invierno también puede ser un motivo.

Voz ronca

Si tu voz al despertarte suena a ultratumba, no te preocupes porque es normal: se puede deber a las secreciones acumuladas durante la noche, a tener la laringe más seca e irritada. Si además hemos dormido con la boca abierta o roncamos, esta sequedad e irritación aumentan de manera importante.

Recién levantados pero cansados

Si al despertar estamos cansados puede ser porque no hayamos descansado las horas suficientes o porque nuestro sueño se haya fragmentado por algún trastorno del sueño. Se necesita en torno al 40% de sueño de reparador para poder rendir al día siguiente. Los niños deben dormir entre 9 y 11 horas, lo adultos entre 7 y 9 y los ancianos entre 7 y 8.

Dolor de cabeza

Si te levantas con dolor de cabeza y además nos mostramos cansados, es posible que sufras el colapso de la vía aérea superior, es decir, apnea del sueño. Para reducirla se recomiendan cenas ligeras, que pasen dos horas entre el final de la cena y la hora de irnos a dormir, limitar el consumo de bebidas estimulantes o alcohólicas después de las 18 horas, no acostarnos hasta tener sueño y evitar los dispositivos electrónicos. En cambio, leer es más recomendable.

Dolor cervical

El dolor cervical puede producirse por artrosis en el caso de personas mayores, o por malas posturas o sobreesfuerzos el día anterior en el caso de personas jóvenes.

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