¿Volar es demasiado barato? El avión, en el punto de mira de los ecologistas

Un Boeing 787 de la aerolínea australiana Qantas aterriza en Sidney tras completar el vuelo de pasajeros más largo de la historia después de haber despegado en Nueva York.
Un Boeing 787 de la aerolínea australiana Qantas aterriza en Sidney tras completar el vuelo de pasajeros más largo de la historia después de haber despegado en Nueva York.
EFE

El planeta agoniza y reducir las emisiones de CO2 es un objetivo fundamental para la nueva Comisión Europea, presidida por la alemana Ursula von der Leyen, que prepara un ambicioso pacto verde (Green Deal) para convertir a la UE en el primer territorio neutro con el clima en 2050.

Algunas medidas –que deberán ser refrendadas por los Estados miembros– afectan muy directamente al sector de la aviación porque contemplan gravar, y mucho, el precio de los billetes (IVA, tasa al queroseno e impuestos medioambientales). La idea es que los europeos vuelen menos y así reducir las emisiones del transporte aéreo.

"Es lo primero que habría que hacer. La aviación apenas paga impuestos y esa es una de las causas de porqué los billetes son tan baratos. Está haciendo una competencia desleal a otros medios de transporte menos emisores y peligrosos para el clima", afirma Nuria Blázquez, de Ecologistas en Acción, que apoya esa subida de precios.

Y es que el sector de la aviación lleva tiempo en el punto de mira de los ecologistas, a pesar de que solo es responsable del 2,5% de las emisiones mundiales de CO2 –el tráfico por carretera provoca más del 10%, la agricultura y ganadería en torno al 14% y la industria más del 20%–. 

El movimiento flygskam (vergüenza de volar), apadrinado por la joven activista sueca Greta Thunberg, que este verano cruzó el Atlántico en velero para evitar el avión, es un buen ejemplo y aboga por reducir drásticamente los vuelos en todo el planeta.

La activista sueca Greta Thunberg, en una manifestación contra el cambio climático.
La activista sueca Greta Thunberg, en una manifestación contra el cambio climático.
EFE

"Volar es demasiado barato. No pagamos realmente el precio que cuesta un billete porque es un sector muy subvencionado, con ventajas fiscales y ayudas directas a las aerolíneas para que vuelen a determinados aeropuertos que no son rentables", insiste Blázquez, que admite que subir el precio de los billetes es una "medida impopular", pero a la vez "necesaria".

No comparte ese punto de vista Javier Gándara, director general de Easyjet en España y presidente de la Asociación de Líneas Aéreas (ALA): "La idea es que el crecimiento del tráfico aéreo sea sostenible con los objetivos medioambientales, pero poner más impuestos no es la solución. De hecho, en el Reino Unido, donde ya se han aplicado esas medidas, se ha demostrado que las emisiones han seguido aumentando".

ALA

  • La Asociación de Líneas Aéreas (ALA) integra a la mayoría de aerolíneas que operan en España, tanto nacionales como internacionales. Representa aproximadamente al 70% de los vuelos operados en nuestro país.

Destaca también que "hay que tener en cuenta que la aviación juega un rol muy importante en la economía", especialmente en la española, donde el sector turístico representa el 15% del PIB: "El 80% de los turistas internacionales que visitan España lo hacen por vía aérea. Cualquier medida que encarezca los billetes va a tener un impacto en la economía. Es algo que hay que mirar con mucha cautela y asumir que determinadas decisiones pueden tener consecuencias nefastas para el sector turístico".

"Poner más impuestos no es la solución y existe el riesgo de que volar se convierta en un lujo al alcance de muy pocos"

Gándara advierte, además, de que subir los billetes podría convertir el volar en un "privilegio" exclusivo de los ricos: "Poner más impuestos lo único que va a hacer es que sea más caro volar y a quién más afectará es al que menos dinero tiene. Si algo bueno tiene la aviación es que se ha democratizado prácticamente en todo el mundo, casi todos los ciudadanos tienen acceso y existe el riesgo de que perdamos eso y volar se convierta en un lujo al alcance de muy pocos".

Blázquez, sin embargo, sostiene que "solo un 10% de la población mundial vuela habitualmente" y defiende que "el cambio climático va a perjudicar a mucha más gente" que el hecho de no volar: "Ya lo estamos notando en España en forma de sequías, gota fría, inundaciones... las consecuencias si no reducimos las emisiones serán catastróficas".

La prohibición de vuelos internos

No obstante, para evitar que el viajar en avión dependa exclusivamente del dinero que uno tiene en el bolsillo, existen otras fórmulas. 

La diputada de IU Eva García Sempere propone, por ejemplo, una medida mucho más radical que consiste en prohibir los vuelos internos en España –registró una iniciativa en el Congreso para debatirlo– y que esos trayectos los cubra el ferrocarril: "No hay que fiarlo todo a los impuestos. Creemos que es mucho más justo eliminar determinados vuelos y que volar no dependa de si te puedes pagar o no el billete".

"La mayoría de vuelos internos en España se podrían eliminar perfectamente. No tiene sentido que conecten ciudades como Madrid y Barcelona o Madrid y Málaga cuando existen alternativas de transporte en tren que tardan prácticamente el mismo tiempo", afirma.

"La mayoría de vuelos internos en España se podrían eliminar perfectamente porque existen alternativas de transporte en tren"

Sempere reconoce, no obstante, que para suprimir los vuelos nacionales el Estado debería "hacer una apuesta tremenda por el sector ferroviario, ampliando y recuperando la red convencional perdida" porque, dice, no todo tiene que ser AVE: "Con una buena vía electrificada y trenes modernos como los Avant se alcanzan tiempos de trayecto muy similares a los del AVE, estamos hablando de diferencias de 20 minutos, y requieren mucha menos inversión".

También destaca la necesidad de "bonificar" el ferrocarril para que bajen los precios: "No puede ser que sea más barato un billete de avión que uno de AVE. No tiene ninguna lógica".

El presidente de ALA tampoco comparte ese tipo de medidas: "No nos engañemos, las alternativas de transporte son válidas para determinadas distancias, pero el 80% de las emisiones de CO2 de la aviación se producen en rutas de más de 1.500 kilómetros, una distancia para la que no hay alternativas reales. Si hay un bien escaso en nuestra sociedad es el tiempo. No todo el mundo puede permitirse el lujo de ir en tren o en barco a todos los sitios".

Comparativa de las emisiones de CO2 de tren, coche y avión en tres trayectos diferentes dentro de España.
Comparativa de las emisiones de CO2 de tren, coche y avión en tres trayectos diferentes dentro de España.
H. De Pedro

Desde ACETA, la principal asociación de líneas aéreas españolas, abogan por una aviación más sostenible en lugar de ponerle límites: "Antes de aplicar medidas de eficacia incierta, hay que apostar por las que sí se ha comprobado que funcionan, como la renovación de la flota para que sea más ecológica, algo que las compañías ya están haciendo con un gran esfuerzo, desarrollar los biocombustibles o mejorar los procedimientos de navegación".

ACETA

  • Es la Asociación de Compañías Españolas de Transporte Aéreo y está integrada por Air Europa, Air Nostrum, Binter, Canair, Evelop, Iberia, Iberia Express, Privilege Style y Vueling.

Subraya, asimismo, la necesidad de implantar "el cielo único" en la UE, una medida aprobada hace 15 años, pero que todavía no se ha hecho realidad: "El espacio aéreo europeo está fragmentado en estados, mientras que en EE UU hay un cielo único en todo el país y es mucho más eficiente porque los vuelos son más directos y, por lo tanto, se ahorra en combustible y emisiones".

En Europa empiezan a subir los billetes

A falta de que la nueva Comisión Europea mueva ficha y se adopten medidas a nivel comunitario, algunos países han comenzado ya a aplicar tasas para encarecer los vuelos.

El gobierno alemán, por ejemplo, acaba de aprobar un proyecto de ley para encarecer los billetes avión incrementando un 76% las tasas para vuelos domésticos (unos 8 euros por billete) y un 43% las tasas para los vuelos de largo recorrido (19 euros por billete). El proyecto se complementa con una reducción del IVA para los viajes en tren. 

Suecia, el país donde ha nacido el movimiento flygskam, ya impuso en abril un impuesto ecológico a los billetes de avión de hasta 53 euros. Francia, por su parte, prevé imponer una ecotasa en 2020 y el gobierno holandés es uno de los que más está presionando en la UE para que se graven los billetes en todo el espacio aéreo europeo.

Fundación Biodiversidad
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