Entrar en el mundo emprendedor es más fácil si el terreno se estudia previamente.
Entrar en el mundo emprendedor es más fácil si el terreno se estudia previamente.

Lo que debes saber al montar tu start-up

Emprender es un gran paso, por lo que estudiar el terreno y conocer algunas ventajas nos ayudará a darlo en la dirección correcta.

El mundo emprendedor está cargado de posibilidades, pero hay que saber cómo buscarlas. Iniciar la actividad de una start-up es un gran paso, y como tal, ha de ser dado con planificación, metas realistas y un estudio de las propias posibilidades.

Además de los factores propios, hay diversas entidades que pueden darnos un empujón en el punto de partida. Conocer las posibilidades y las ayudas disponibles tanto dentro como fuera de nuestro país es clave para despegar de forma exitosa.

Busca una aceleradora o incubadora acorde a tu idea 

Conseguir los objetivos iniciales de una start-up no es tarea fácil, pero contar con una aceleradora o incubadora que acoja nuestro proyecto nos ayudará a asentar e incluso acelerar nuestro progreso en la etapa inicial.

Este tipo de instituciones cuentan con profesionales que nos ayudarán a configurar un modelo de negocio, la estrategia de captación de clientes, las posibilidades de crecimiento e incluso la captación de financiación.

En primer lugar, hay que saber distinguir entre el trabajo de unas y de otras. Aunque suelen compartir puntos, las aceleradoras no tienen por qué tener espacios físicos, pero sí se les exige una mentorización, una inversión y una aceleración. Las incubadoras, por otro lado, aportan el espacio físico, pero no cuentan con mentorización o aceleración, y no tienen por qué proporcionar una inversión.

Dentro de nu#estro país, existen varios nombres destacados en ambos mundos. En la vertiente de las aceleradoras está Seedrocket, una compañía que basa casi toda su actuación en Barcelona y que acoge a las start-ups desde su nacimiento hasta su despegue, con una serie de mentores que asesoran a todas las compañías; Wayra, una apuesta internacional de Telefónica centrada en el emprendimiento tecnológico; o Conector, que se mueve entre Barcelona y Madrid. En Valencia, destaca el Hub Empresa de Banco Sabadell, un espacio destinado a conectar talento y contenido mediante networking, eventos, asesoría, espacios y servicios para empresas. 

1. Infórmate sobre subvenciones

Según el tipo de negocio, tu start-up podrá optar a unas u otras ayudas, tanto gubernamentales como privadas y a nivel español o europeo. En España se encuentran diversas opciones como los préstamos ENISA del Gobierno de España, las ayudas NEOTEC del Centro para el Desarrollo Tecnológico Industrial o las Ayudas Torres Quevedo; en la vertiente europea se encuentran el SME Instrument (Instrumento Pyme), las Open Calls y las convocatorias para diversas iniciativas de financiación en cascada.

2. Elige dónde comenzar 

Aunque iniciar una start-up en nuestro propio país nos ahorrará algún que otro coste inicial, el arranque siempre puede plantearse desde las ventajas competitivas de otros países. En ese sentido, uno de los factores más relevantes a tener en cuenta es el grado de digitalización del país en el que nos planteemos emprender. Según un informe de Pew Research Center, Estados Unidos es el país con más mercado, tanto por su volumen poblacional como por el uso de smartphones, que allí alcanza el 72%. En segundo lugar se encuentra Canadá, especialmente destacado en productos tecnológicos de alta calidad; y en tercer lugar, Chile, que supone además la ventaja de compartir idioma con España, además de la elevada penetración de smartphones.

Más cerca se encuentra otra de las grandes potencias, Reino Unido, donde, más allá del Brexit, se concentran gran cantidad de nodos tecnológicos; o Alemania, que además de sus avances cuenta con una legislación muy parecida a la española en cuanto al ecosistema emprendedor.

3. Conoce las ventajas y desventajas del sistema 

Antes de elegir situar tu empresa dentro o fuera de España, es necesario colocar en una balanza los pros y los contras. Nuestro país destaca, además de por su clima o sus costumbres, por un coste de vida menor que otras ciudades referentes en emprendimiento como Londres o Berlín.

Por otro lado, el ecosistema emprendedor es notable, con un 66% de trabajadores que ejercen como freelance o en pymes, según cifras del Ministerio de Economía. Centros como Barcelona, Madrid o Valencia son polos de atracción con apoyos y oportunidades, aunque estas también están creciendo en lugares como País Vasco, Andalucía o Galicia. A día de hoy, hay medio millar de aceleradoras e incubadoras repartidas por todo el territorio nacional, por lo que los apoyos a emprendedores son numerosos.

Además, España está plagada de casos de éxito, como la compra de Buyvip por parte de Amazon por 100 millones de euros, o la misma cifra que Tripadvisor pagó para hacerse con El Tenedor. Otros casos: los 150 millones que un fondo británico desembolsó por Idealista o la venta por 500 millones de Privalia a Vente Priveé.

¿Existe un lado negativo? Sí, aunque solventable. En la vertiente en contra, cabe destacar que la inversión privada en España y en Europa es muy baja comparada con la estadounidense y asiática. Aunque este tipo de inversiones está creciendo, sigue siendo más fácil presentar proyectos aptos para ser financiados en otros mercados fuera de la Unión.

Por otro lado, los costes fiscales dificultan algunos pasos en España, y el idioma puede limitar algunas operaciones dado que, por lo general, el inglés es la moneda de cambio y la formación es menor en nuestro país: Dentro de nuestras fronteras, menos del 22% de los habitantes habla inglés, mientras que en otros países como Alemania el porcentaje asciende al 70%.

Teniendo en cuenta estas vertientes y estudiando todas las posibilidades según nuestro tipo de empresa, las posibilidades de triunfar mejorarán sustancialmente. Además, recuerda: un buen producto y un plan de viabilidad te harán avanzar en gran medida.