Las mujeres más altas y las más bajitas son las más celosas. En el caso de los hombres, los peores son los de poca altura. Lo dice un estudio de profesores de las universidades de Valencia y Groningen (Países Bajos), y de la Royal Netherlands Academy of Arts and Sciences.

Los más altos son los que menos tienen que envidiar

La investigación evidencia que los varones, cuanto menos metros levantan del suelo, más celosos. Esta conclusión está en consonancia con estudios previos que asocian la altura masculina al dominio, el atractivo y la capacidad reproductiva. Con estas cualidades, los más altos serían los que menos tendrían que envidiar. En cambio, las féminas más altas y más bajas son las más celosas. Las que están en la altura media son las menos suspicaces porque, según trabajos anteriores, serían también las más atractivas, fértiles y sanas.

¿Y cómo se traducen esos celos cuando uno nota que a su pareja le hace tilín otra persona? Según el trabajo de la Universitat, la universidad de Groningen y la Royal Netherlands Academy of Arts and Sciences, a ellas les perturba más que a ellos porque suelen están más pendientes de los deseos e intenciones de sus compañeros. Ellos, en cambio, se enteran menos de lo que pasa a su alrededor. En ese trance, los varones más altos siguen siendo los menos celosos. En el caso de las mujeres, las altas son las menos celosas, y las bajitas, las peores cuando se trata de rivales atractivas.

Ahora bien, cuando a una puede levantarle la pareja una mujer con rasgos asociados a la masculinidad (fuerza física y status social, según la investigación) los celos corroen a las de talla media. Los investigadores han pasado cuestionarios a 100 hombres y otras tantas mujeres, heterosexuales con pareja, con edades de entre 15 y 76 años y estaturas medias de 180 centímetros (ellos) y 168 (ellas).

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