Tren de Cercanías
Imagen de un tren de Cercanías. (ARCHIVO)

Nunca llueve a gusto de todos y la reestructuración de las líneas de Cercanías tras la apertura del segundo 'túnel de la risa' es un ejemplo de ello. Al abrirse las nuevas "líneas transversales Norte-Sur", Renfe apuntaba que se beneficiaría a 250.000 usuarios de la C-3 (Aranjuez), de la C-4 (Parla) y de la C-5 (de Móstoles a Fuenlabrada). Sin embargo, en el día de su estreno ya han comenzado a llover las primeras críticas de usuarios indignados.

El cercanías ha mejorado para el sur a costa del empeoramiento de la zona norte

La mayor queja procede de la supresión de la parada en Recoletos para los trenes que llegan del norte (antiguas C-1, C-7 Norte y C-10 Norte). Estos cercanías ahora atraviesan el nuevo túnel, que no pasa por la estación situada bajo el Paseo de Recoletos. Los usuarios que solían bajarse allí (35.000 viajeros diarios) ahora tienen que hacer trasbordo en Nuevos Ministerios para coger la C-2, la C-7 o la C-10, que siguen pasando por el túnel antiguo.

"Usuarios como yo, que trabajo en Recoletos, tardamos 12 minutos más, pues ya no hay parada en Recoletos y hay que hacer trasbordo en Nuevos Ministerios", explica indignada Rosa Allegue, una residente de Tres Cantos, en una carta enviada a 20minutos. Los usuarios del norte, como Celia Pastor, se sienten los grandes perjudicados tras el cambio: "El cercanías ha mejorado para el sur a costa del empeoramiento que hemos sufrido los usuarios de la zona norte de Madrid. A los políticos en este momento les interesa favorecer a la zona sur de Madrid por motivos electorales y no les importa lo que opinen los residentes en la zona norte".

Parte la 'ruta de las universidades'

Otro usuario afectado, Francisco Albiar, de San Sebastián de los Reyes, se declara como uno de "los nuevos transbordistas de cercanías del norte de Madrid" y critica que "dentro de la campaña de difusión del estreno del nuevo 'túnel de la risa' se les ha pasado por alto que ya no existe Recoletos desde el norte". Este viajero apunta otro fallo del nuevo sistema de líneas, que afectará a los universitarios: "Han conseguido partir la ruta de las universidades, donde con las antiguas líneas C-1 y C-7 quedaban unidas las universidades de Cantoblanco, Pontificia de Comillas y Alcalá de Henares".

También hay madrileños, como Santiago Medel, de Alcalá, que darían "un tirón de orejas a Renfe" por "su improvisación, por tratarnos como a rebaños de ovejas, sin el más mínimo respeto". Su indignación se debe a que, en su opinión, Renfe no ha explicado bien la modificación de líneas, lo que ha provocado imágenes de "cientos de viajeros desorientados, preguntándose unos a otros" en Atocha.

En un núcleo de un millón de usuarios siempre va a haber quejas

Ante estas quejas, Renfe explica que la reestructuración "va a beneficiar a una inmensa mayoría de personas frente a algún caso puntual" y aclara que "todos los cambios se han hecho en base a estudios de movilidad, mirando dónde hay más necesidades y pensando en el uso general de la red". A pesar de ello, "entendemos que haya algún usuario afectado, ya que en un núcleo de un millón de usuarios siempre va a haber quejas".

Por otra parte, muchos usuarios de municipios del sur han escrito quejándose de la supresión de los trenes Civis (servicio semidirecto, con menos paradas entre el inicio y el final de la línea). Los viajeros pensaban que esa eliminación estaba relacionada con la remodelación de las líneas. Sin embargo, fuentes de Renfe explicaron que en estos momentos no circulan estos trenes "por el horario de verano (julio y agosto), pero volverán a funcionar en septiembre".

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