Un frenazo en seco, un golpe por la trasera en el coche o un mal gesto pueden ser motivo suficiente para que algunos avispados alicantinos finjan dolores y prolonguen su tiempo de baja... hasta que les descubran o logren cobrar una jugosa indemnización.

La detective privado Elena Miralles investiga numerosas bajas ficticias, con encargos de varias mutuas. Cada mes llegan a sus manos unos siete u ocho casos de enfermos sospechosos, y «en la mayor parte de los casos» fingen.

¿Para qué? La mayoría, para cobrar dos sueldos, esto es, pluriemplearse. Algunos buscan otro trabajo de su oficio mientras están de baja y otros se emplean en su negocio, normalmente de hostelería.

Es por ello que han encontrado a supuestos lesionados en piernas o rodillas haciendo footing o en el gimnasio, incluso un hombre «que no podía conducir» y tuvo un roce al volante con el investigador que le vigilaba.

También en el autobús

El presidente del comité de empresa de La Alcoyana, Gil Grimaldos, asegura que conoce a «auténticos profesionales» de las caídas a bordo, que quieren «sacar dinero a toda costa».

Y reconoce a los que suben en su trayecto, como una mujer que ya ha ido tres veces a juicio: se lanzó a las puertas del bus cuando cerraban.

El seguro se suele hacer cargo de los accidentados sin apenas preguntar, y no hay más de 50 percances graves al año. La mayoría los provocan otros vehículos, que se cruzan por delante y, a no ser que la colisión sea muy grave, prefieren golpear (sin dañar al conductor) al turismo que a sus pasajeros.

Depresivos, más difícil de destapar

La detective privado alicantina Elena Miralles subraya que las bajas ficticias más complicadas de esclarecer son las de las depresiones. Los doctores aconsejan «llevar una vida normal, salir, divertirse o tener una vida social activa», pero a la vez sus actividades diarias son muy similares a las que realizan en su trabajo. Por ello, resulta mucho más difícil saber si mienten.

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