Un cartero de Somió
Uno de los cinco carteros que reparte en Somió. N. M. S.
Los vecinos del barrio de Somió están hartos de que cada año, de junio a septiembre, el correo les llegue con semanas de retraso. Los carteros que reparten en esta zona se van de vacaciones y quienes les sustituyen van mucho
más lentos porque no se saben moverse por esta parroquia gijonesa «con 168 caminos diferentes», dice Soledad Lafuente, presidenta de la Asociación de Vecinos de Somió.

Los retrasos ocasionan problemas de todo tipo en el vecindario. Por ejemplo, el verano pasado muchas familias recibieron las invitaciones a las fiestas de la parroquia (18, 19 y 20 de julio) «¡cuando ya se habían celebrado! Seguro que este verano vuelve a ocurrir», comenta Soledad Lafuente.

Repartir el correo en Somió no es tarea fácil. En esta zona rural -con 7.251 habitantes- se concentran miles de chalés y urbanizaciones. Según un cartero consultado por 20minutos, los retrasos no se deben a las vacaciones -ya que sólo uno de los cinco repartidores habituales está de descanso- sino a que la dirección no aparece bien escrita en las cartas. «Ponen el número de la urbanización, pero casi siempre falta el número del chalé. Así es imposble», reconoce. Otros barrios como Tremañes han denunciado que las cartas llegan tarde.

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