Radiohead. “In Rainbows”

RadioheadSu condición de grandes en la primerísima división del rock alternativo contemporáneo es algo que inevitablemente condiciona cada uno de los movimientos de Radiohead; algo que les permite operaciones de marketing tan hábiles como la de poner su disco a disposición de sus seguidores y dejar que sean ellos mismos quienes pongan el precio correspondiente. Pero también algo que les hace soportar una generosa dosis extra de presión a la hora de componer y grabar cada nuevo disco.

Felizmente, la banda de Thom Yorke sigue apañándoselas para fintar el fantasma de la monotonía por un lado y al de la forzada huida hacia delante por otro. En esta ocasión, han vuelto a lograr un disco que difícilmente podría ser sorprendente pero que sí se sitúa a la altura de las expectativas.

Denso y frondoso, “In rainbows” tiene sin embargo un aliento tal vez más pop, más liviano que su predecesor, el ya lejano “Hail to the Thief” (2003). La presencia de las influencias habituales (algo de psicodelia sixties, algo más de rock progresivo, florituras sinfónicas…) no oculta, una vez más, la fuerte personalidad de una banda todavía capaz de sonar, sin repetir fórmulas de éxito más que contrastadas en el pasado, a sí misma.

La Casa Azul. “La revolución sexual”

Casa Azul“La revolución sexual" es un disco 100% La casa azul, no se ve por ningún lado -afortunadamente- que se haya movido un ápice en su concepción musical. Tras las primeras escuchas resultan mucho más agradables y adictivas las canciones más bailables, en las que barre totalmente de la pista a Jamiroquai, como la que da título al disco, irresistible en todo momento, o “Esta noche sólo cantan para mí”. Esas son las canciones en las que Guille se muestra más cómodo y deslumbrante, acercándose a veces, como en “Chicos malos” o “Mucho más de lo normal” a lo mejor del Carlos Berlanga más reposado y más lúcido.

Por el contrario, como en los otros dos discos de LCA, las canciones de pop rápido -véase “Prefiero no” o “Mis nostálgicas manías”- nunca llegan a enganchar como las del tipo antes mencionado o en las que, arrimándose más a los sesenta, casi metido en la piel de Los-Flechazos “En el club", como en “La Gran Mentira”, borda, sin inmutarse, las canciones.

La increíble capacidad de Guille para crear himnos no ha disminuido ni un ápice, esta vez con una cosecha de doce, de la que por lo menos cuatro se convertirán en pequeñas obras maestras. Todos a bailar.

Amigos Imaginarios. “El maestro de Houdini”

Amigos imaginarios

Nueva entrega del ex Malconsejo Santi Campos, cuyo propio nombre desaparece ahora del titular del disco, en beneficio del grupo, dando una idea de regreso al concepto de banda sobre el de solista con grupo de acompañamiento.

Y es esta una de las claves del álbum, en el que quien sigue firmando todas las canciones ofrece una nueva sesión de personalísimo rock guitarrero en el que la presencia del resto de los músicos es más definitiva que nunca. Así, sin grandes diferencias estilísticas con respecto a lo nanterior, se advierte un disco más sólido, más rico y variado.

Grande-Marlaska. “El momento de hacer”

GRande Marlaska

“El momento de hacer"es una de esas pequeñas joyas que da de vez en cuando la conjunción de tres personalidades diferentes unidas en la idea de conseguir una obra coherente. Tras el atractivo envoltorio del disco, buceando en los diseños geométricos de Josef Albers y con una instrumentación fija en el estilo de Violent-Femmes pero mucho más variado Grande-Marlaska logran un equilibrio perfecto entre lo personal y lo comercial.

Ray Davies. “Working man café”

Ray Davies

El gran Ray Davies hizo lo que tenía que hacer un buen montón de años atrás, y nadie puede esperar ninguna nueva obra maestra. Sin embargo, cualquier buen degustador de pop refinado de formato clásico saldrá satisfecho con la generosa aportación melódica de esta nueva entrega. Un disco amable, fácil de escuchar desde el primer instante, que remite incluso en algunos momentos a los propios Kinks y que, en cualquier caso, evidencia la categoría del auténtico maestro que es Davies.

John Howard. “Barefoot with angels”.

John Howard

John Howard es una figura de culto del pop británico de los años setenta, considerados por muchos a la misma altura que los de Bowie o Elton John. Animado por el relativo éxito de la reedición de sus álbumes originales, Howard regresa ahora con un flamante nuevo disco en el que se vuelve a demostrar su valía: preciosas melodías pop, bellas armonías vocales, un especialísimo sonido basado en su voz y su piano y, en fin, una colección de sólidas canciones.