A Jorge Ropero Panadero, el hombre de 37 años localizado calcinado y con 40 puñaladas en el cuerpo el pasado 17 de marzo en la localidad madrileña de Alcalá de Henares, lo mataron para robarle y se llevaron de su casa menos de 2.000 euros y un ordenador.

Dos días después, los autores del crimen volvieron a la casa y la incendiaron para eliminar posibles pruebas.

Esas son las conclusiones que se desprenden de la investigación realizada por la brigada de Homicidios del Cuerpo Nacional de Policía, que ha detenido y puesto a disposición judicial a cuatro personas: dos españoles y dos colombianos, dos de ellos como presuntos autores materiales del homicidio.

Conocían a la víctima de forma superficial y entraron en su casa sin forzar la puerta

La detención de estas personas, de entre 25 y 40 años, cuya identidad no se ha dado a conocer, se produjo el día 2 y esta misma mañana se ha levantado el secreto del sumario.

En principio, según ha informado hoy en rueda de prensa el comisario de Alcalá de Henares, Jesús Figón, el único móvil fue el robo, porque aunque alguno de los autores materiales tiene algún antecedente relacionado con el tráfico de drogas "eso no tiene relación con este hecho".

Los investigadores han llegado a esa conclusión porque "se ha hecho una reconstrucción de los hechos y la víctima fue vista el sábado, día 15, a las 10.00 horas, luego realizó una llamada de teléfono a las 14.00 horas y después no volvió a saberse nada de él". "Sospechamos que la muerte se produjo ese mismo día", ha dicho Figón.

Participaron en el incendio

Los autores materiales de los hechos "conocían a la víctima de forma superficial y entraron en su casa sin forzar la puerta", según los indicios, y la detención se ha producido después de realizar cuatro registros en domicilios de Alcalá de Henares, aunque ninguno de los detenidos es natural de esta ciudad.

Los otros dos detenidos no habrían participado en la muerte de Jorge Ropero, pero sí "se han aprovechado de los bienes y han participado en el incendio".

Los presuntos autores decidieron volver dos días después del homicidio y provocaron la explosión que desencadenó el incendio de la vivienda donde residía la víctima como inquilino desde hacía sólo dos meses.