Arqueologia
Hallazgo arqueológico. ARCHIVO
La Universidad de Salamanca y el Ayuntamiento salmantino de Fuenteguinaldo han iniciado contactos para crear un centro arqueológico en el
castro prerromano de Irueña , con el objetivo de que se desarrollen trabajos de investigación durante todo el año y se cataloguen los hallazgos.

Así lo ha explicado a Efe el alcalde de Fuenteguinaldo, Jesús Vicente, quien confía en que esta iniciativa acabe con el expolio de piezas arqueológicas que ha sufrido el yacimiento durante las últimas décadas.

Uno de los grandes problemas fue el constante expolio

"Uno de los grandes problemas a los que hubo que enfrentarse en los últimos años fue el constante expolio por parte de personas que venían de fuera a llevarse lo que pillaran", ha indicado Vicente.

El profesor de Prehistoria de la Universidad de Salamanca Javier González-Tablas y un grupo de trabajo de la Facultad de Geografía e Historia han visitado ya el castro y serán los encargados de dirigir el proyecto, según el regidor salmantino.

El castro de Irueña está catalogado como Bien de Interés Cultural y desde principios de este año ha pasado a manos del Gobierno, ya que fue adquirido por la Confederación Hidrográfica del Duero, con el objetivo de protegerlo.

El castro tiene un perímetro de 11 kilómetros y una superficie total de 150.000 metros cuadrados, siendo la figura más emblemática de este castro la escultura en piedra conocida como "La yegua de Irueña", de tres metros de largo y que fue partida al medio por varios pastores, ya que la leyenda contaba que en su interior había un tesoro.

Sólo excavado durante la Segunda República

Las primeras y únicas excavaciones se desarrollaron entre 1931 y 1934, a cargo de un investigador de Fuenteguinaldo, Domingo Sánchez, discípulo de Ramón y Cajal, que recibió para tal fin una subvención de 10.000 pesetas a cargo de la Junta Superior de Excavaciones de la Segunda República.

Otra de las singularidades de este poblado fortificado es que en el año 1168 fue donado por Fernando II de León al obispado de Ciudad Rodrigo, que lo tuvo en su poder hasta la Desamortización de Mendizábal, momento en el que vuelve a manos privadas hasta este año 2008 en que ha sido adquirido por la Confederación Hidrográfica del Duero.