Jesús Leiro, un navegante de 65 años de edad y vecino de Sanxenxo, regresó ayer a este municipio pontevedrés después de pasar un año a bordo de un velero para realizar una travesía por el ártico. Incluso en el tramo final de su aventura encontró  dificultades porque se quedó sin combustible y una embarcación del Club Náutico tuvo que remolcarlo hasta la costa.

Me quedé sin gasoil y sin viento y tampoco tenía motor auxiliar

A su llegada a Sanxenxo en el navío Finese, la embarcación que le ha acompañado en esta aventura por latitudes árticas, Jesús Leiro explicó los pormenores de su hazaña, así como los momentos de angustia vividos durante el regreso, que fue accidentado hasta el último minuto, confesó.

Momentos de desesperación

"Hubo momentos de desesperación en la noche, cuando me encontré rodeado de temporales. Hubo momentos en los que estuve a punto de hacer saltar la baliza de emergencia para pedir ayuda porque no aguantaba las condiciones meteorológicas tan duras", explicó.

Cuando el miedo se apodera de ti tienes que tener serenidad para decidir si quieres vivir o morir

"Cuando el miedo se apodera de ti y las piernas te tiemblan tienes que tener serenidad para replantearte la situación y decidir si quieres vivir o morir", agregó. Pero a pesar de las dificultades, manifestó su alegría por haber vivido esta experiencia y es que a Jesús Leiro la pasión por el riesgo y la aventura le viene desde la infancia.

"Las primeras tundas las llevé cuando tenía ocho años, con mis hermanos enfrentándome a las olas en momentos de marejada. Fue entonces cuando me entró esa afición de enfrentarme con la naturaleza", afirmó.


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