El juzgado de lo Penal número tres de Jaén ha condenado a unos padres a que cada uno de ellos cumpla una pena de un año y nueve meses de prisión así como 56 días de trabajos en beneficio de la comunidad por maltratar a su hija, a la que agredían con
palos o cinturones e insultaban.

Yo nunca he pegado a mi hija y ella sí que me ha insultado y ha enganchado a su padre del cuello

Según la sentencia, los condenados, padres de seis hijos y vecinos de Torredonjimeno (Jaén), desde mediados de 2005 han agredido a su hija, llegando incluso a dejarla en la calle para dormir o a tener que ser asistida por vecinas que le dan ropa o comida "todo ello por no gustarles el novio con el que sale".

En el juicio, que se celebró a finales del mes de junio, los padres negaron haber maltratado a su hija, en contra de lo que ella sostuvo, ya que manifestó haber recibido golpes e insultos desde que tiene uso de razón. Los padres se declararon inocentes y aseguraron que "nunca" han pegado a su hija, que, según ellos, se hizo los hematomas de los casos concretos de malos tratos al saltar una tapia que daba al campo para escaparse de la casa e ir con su entonces pareja, cosa que le tenían prohibido y, que en su opinión, es el origen de la situación.

Así, la madre afirmó que "todo viene de él -la pareja de la joven-". "Yo nunca he pegado a mi hija y ella sí que me ha insultado y ha enganchado a su padre del cuello", comentó la madre, quien rechazó en todo momento haber desatendido a su hija dejándola sin comida y escondiéndole la ropa.

Desconocen los motivos de la denuncia

"Sólo sé que llegué un día de trabajar y mi mujer me dijo que teníamos que ir al cuartel, que nos había denunciado", explicó el padre, quien dijo desconocer los motivos que llevaron a su hija a interponerla, si bien destacó que ella les "dijo que se iba a ir, pero antes nos iba dejar hechos unos desgraciados".

La versión de los padres fue refrendada por su otra hija, quien aseguró que "nunca les han pegado" y se mostró "contenta por la educación y la forma de llevar la casa" de sus progenitores. Por su parte, la propia joven expuso que los malos tratos y los insultos eran "habituales", aunque aumentaron cuando inició su relación sentimental con un joven "porque no lo tragaban y entonces era peor".

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