Amy Winehouse
Amy Winehouse (TVE). AGENCIAS

Con gran movimiento a su alrededor y generando una gran expectación, Amy Winehouse ha recalado en el el Festival de Rock in Rio en su segundo fin de semana a escasos minutos de iniciar su esperado espectáculo. Y lo ha hecho directamente desde Torrejón de Ardoz (Madrid) en un vehículo después de llegar a España en avión privado.

La asistencia de este viernes ha batido el de la semana pasada. En esta ocasión, han sido más de 75.000 almas las que se han querido acercar a las instalaciones del festival. Pese a todo, la mayoría de gente acudía principalmente a presencia a Winehouse, aunque muchos se la han perdido por las largas colas que se han registrado a lo largo de la jornada.

Con un público entregado, el recinto de la 'ciudad del rock' situado en el municipio madrileño de Arganda del Rey ha acogido el concierto de la polémica cantante británica, que ha sido capaz de generar gran expectativa a pesar de su falta de entonación y sus falta de equilibrio. De hecho, ha sido recibida con una tremenda ovación por parte de las más de 75.000 personas que se han congregado a esta esperada cita.

Incertidumbre

Siendo el principal atractivo de la noche, quizá por el morbo y la incertidumbre de si finalmente acudiría al festival, la diva del Soul, vistiendo una ajustado traje amarillo e iniciando el espectáculo con Cupid, desplegó su particular voz realizando un concierto elegante y coherente en el que no ha faltado, como no podía ser menos, una copa de vino en sus manos.

Sin embargo, no ha demostrado las potencialidades de su voz negra. Tras interpretar las primeras tres canciones de su repertorio, se ha descalzado agarrando fuertemente una guitarra eléctrica, aunque sin hacer demasiado uso de ella.

Esperado cartel

Tras Winehouse, se ha podido disfrutar de los Stereophonics, y, a tras la actuación de la cantante británica, Jamiroquai llega la única actuación en España este año de la colombiana Shakira, una de las artistas más esperadas.