Es guapo, rico y famoso, pero hay algo en David Beckham que hace que estar casada con él no sea tan agradable. Al parecer, al futbolista le huele el aliento a pescado, lo que provoca que su esposa, Victoria, arrugue el gesto cada vez que le besa, según publica el diario Daily Mail.

David está convencido de que las pastillas le dan mucha energía

La culpa la tendrían unas nuevas pastillas energéticas hechas con productos derivados del pescado, Go2. El deportista no solo las patrocina, sino que se ha aficionado a tomar una cada mañana.

"David es la imagen de Go3. Incluso su cara aparece en la caja del producto", ha explicado una fuente sin identificar a la revista estadounidense Star. "Él cree en el producto. Está convencido de que le da mucha energía", concluye.