Goya.
Abdelatif Abdeselam Hwidar. J.S.
De honestidad brutal puede definirse la combinación de Abdelatif Abdeselam Hwidar, el director que logró el último Goya al mejor cortometraje con ‘Salvador. Historia de un milagro cotidiano', y Nacho Fresneda, actor fetiche y amigo del realizador ceutí desde que compartieran ‘La cafetera' hace 14 años. Fresneda, quien hará de don Juan a partir de septiembre, recupera a Chejov para valorar el corto: "No es necesario escribir 300 páginas para hacer una buena obra". Ambos confesaron que la verdadera razón por la que estan en esto es "por contar historias". Sin artificios y sin andarse por las ramas de lo previsible.

La primera llamada que recibí tras recibir el Goya fue la del presidente de la Ciudad"

-¿Qué sensación os produce la invitación para presentar Salvador?

-Hwidar: El hecho de que te concedan el Goya es una satisfacción, pero que reconozcan el mérito en tu ciudad es impresionante. La primera llamada que recibí tras conseguir el Goya fue del presidente de la ciudad. A medida que fue transcurriendo el día me llamaron del Ministerio de Cultura, me llegón un telegrama de Zapatero, actos protocolarios.
-Fresneda: Recuerdo con mucha emoción el homenaje en mi ciudad. Por eso ver a mi amigo aquí, con todo el mundo tan nervioso, muchas veces es más importante que otras cosas con más renombre, porque el reconocimiento viene de los tuyos. Yo en realidad vengo de carabina, de adorno, pero estoy encantado (risas).

-Tras varios meses de proyecciones y con cierta distancia, ¿cuál es el punto fuerte del corto?
-Hwidar: Su honestidad, no intenta contar más de lo que hay. No lo digo en sentido pretencioso, como un baluarte, sino que es una historia que no señala a buenos ni a malos. He descubierto muchísimas cosas que no le suponía al corto sino que los espectadores lo han ido haciendo.

Si dentro de ti existe ese mestizaje, si lo asumes, ya tienes el camino hecho"

-En la actualidad, Hwidar prepara el guión para un largometraje.
-Hwidar: Le voy sacando brillo, los cambios se notan mucho y ya empiezan a lucir. Elaborar el borrador es algo muy desagradecido pero debes evitar dejarte algo en el tintero. Es como corregir la óptica, de modo que te permite más alcance. Cuanto más nítida ves esa idea más fácil es todo. Me gustaría escribir y dirigir, o cualquier trabajo que esté vinculado con contar historias y participar al contarlas. La película comienza precisamente aquí, en el puerto.

-¿Puede ser el cine multicultural un mecanismo para el cambio?
-Hwidar: El caso es que no creo que todas las películas vayan a transformar el mundo, lo que sí creo es que si hago al mundo testigo de mi transformación interna puede que eso tenga una especie de reverberación en el prójimo.
-Fresneda: Si dentro de tí existe ese mestizaje, si lo asumes y lo metabolizas como algo sincero ya tienes el camino hecho, como mi niño que va al colegio con 20 etnias diferentes y en su clase hay dos niños en silla de ruedas y a ellos no les hables de integración porque esa palabra no les hace falta, la tienen asumida.

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