Elpidia pide la eutanasia.
Elpidia Esteban quiere que le dejen elegir cuándo irse de este mundo.

Cuando Elpidia Esteban tenía 13 años se pasó meses "sin despegarse de la cama" de su abuela, enferma de Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA). Era su cuidadora. Le lavaba, le vestía y le daba de comer. Quedó tan traumatizada que, a sus 60 años y cuando es ella la que sufre esta enfermedad degenerativa, se ha propuesto reivindicar el derecho a la eutanasia para evitar que su hija Estela, de 34 años, tenga que pasar por esa experiencia.

Yo no elegí venir a este mundo, por lo menos que me dejen irme cuando quiera

"Todavía soy autónoma", dice Elpidia desde su piso en Leganés, Madrid, "pero quiero que cuando llegue el momento en que me quede postrada en la cama, pueda optar por esta salida", dice en referencia a la eutanasia. Para ello, su psicóloga ya le ha puesto en contacto con una asociación que reivindica el derecho a morirdignamente.

"LLegado el momento llamaré a mi contacto en Barcelona y me iré", resume Elpidia. "Yo no elegí venir a este mundo, por lo menos que me dejen irme cuando quiera", asegura.

Enfermedad incurable

Elpidia fue diagnosticada hace ocho años de una enfermedad que también sufre su hermano. La esclerosis lateral amiotrófica (abreviadamente, ELA ) es una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular por la cual las motoneuronas disminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, provocando una parálisis muscular progresiva. Es de pronóstico mortal.

Ahora que aún puede moverse, con dolor y despacio, opta por hacer visible su lucha por el derecho a la eutanasia. "Hay gente que me dice que no lo haga público, que me quiete la vida, pero que me lo calle. No estoy de acuerdo. Si la Admnistración no dedica fondos a la investigación de las enfermedades que no tienen cura, por lo menos deberían respetar nuestra voluntad".

Respetar su voluntad es precisametne lo que hace su hija Estelas, a pesar del fuerte acoso al que se está viendo sometida desde que el caso de su madre salió a la luz. "Por la calle me llaman justiciera y asesina", dice, "no se dan cuenta de que yo no quiero que mi madre muera. La eutanasia es algo que querría para mí, para ella no, pero por eso mismo tengo que respetarla".