Foca monje
Imagen tomada por el buceador palmesado Álvaro Garí de la foca monje, avistada en la Isla del Toro (Calvià).EFE

Un buceador palmesano, Álvaro Garí, asegura haber avistado en la reserva marina de la Isla del Toro (Calvià) una foca monje , animal que se creía extinguido de las aguas de Baleares desde los años cincuenta.

Se calcula que pueden quedar unos quinientos ejemplares en todo el mundo


El encuentro con el espécimen, se produjo el pasado domingo a mediodía, de forma fortuita. El submarinista buceaba con un grupo de amigos cuando se topó con esta foca monje, de la que se calcula que pueden quedar unos quinientos ejemplares en todo el mundo.

La mayoría de ellos se pueden ver en la colonia de cabo Blanco (en la llamada Costa de las Focas, de Mauritania), y otros en el Mar Egeo, el litoral de Sáhara y Madeira.

El avistamiento se produjo al final de una inmersión, cuando el buceador vio "entrar algo grande en la cueva que se encuentra en el lado de poniente de la isla" y se dirigió hacia allí "para comprobar de qué se trataba".

"Al entrar en la cueva, un recinto pequeño, de unos tres metros de profundidad, vi algo blanco y pensé que sería algún tipo de ballena o cachalote enfermo o varado porque estaba quieto, en posición vertical, con la cola hacia el fondo", ha relatado Garí.

"Vi claramente que era una foca"

El buceador se aproximó al animal y afirma: "cuando estaba a medio metro de distancia, se giró bruscamente hacia mí, con la boca abierta y vi claramente que era una foca".

Los dos últimos ejemplares de foca monje, conocida popularmente como 'vellmarí', de los que se tiene constancia en Baleares, fueron exterminados en Mallorca en 1958, uno de ellos sacrificado entre las redes de los pescadores de Cala Mondragó, en Felanitx, y el otro muerto a tiros por la Guardia Civil en Cala Tuent, en Escorca.

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