Los vecinos del Barrio de las Letras declaran la guerra a las "molestas y ruidosas" terrazas

  • Los residentes se quejan de que las plazas están abarrotadas.
  • Protestan por el ruido y la falta de sitio para los peatones.
  • Piden al Ayuntamiento que retire los veladores.
Terrazas en la céntrica plaza Santa Ana, en Madrid. (A. NAVIA)
Terrazas en la céntrica plaza Santa Ana, en Madrid. (A. NAVIA)

Ruidos, suciedad, problemas de convivencia, menos espacio en la calles... Los vecinos del Barrio de las Letras han declarado la guerra a las terrazas.

Aseguran que plazas como Santa Ana, del Ángel o Matute están abarrotadas de veladores "ilegales" y que debido a los ruidos que provocan, algunos residentes "se han tenido que ir de sus casas" a otro barrios. "Ellos (los hosteleros) quieren un barrio de copas y nosotros uno para vivir; que sea habitable y digno", asegura el presidente de la asociación de vecinos del Barrio de las Letras, Juan Carlos Mora.

Algunas plazas son prácticamente una terraza

Su paciencia "ha tocado techo". El pasado 3 de abril el concejal del distrito Centro, José Enrique Núñez, se comprometió con los vecinos a "resolver los problemas de la proliferación de terrazas" a finales de ese mes, pero que a fecha de hoy "todavía no le ha puesto solución". Ante la falta de medidas, los vecinos amenazan con que si el próximo domingo día 22 no ha habido avances, denunciarán la situación ante "la Fiscalía de Medio Ambiente o la que corresponda".

"A las manos"

Mora asegura que algunas plazas son "prácticamente una terraza". Cuenta que, en alguna ocasión, vecinos y hosteleros "han llegado a las manos" y que él mismo recibe llamadas con "insultos como ‘te vas a cargar el barrio' o ‘el barrio es de la noche'".

Pero no todos los residentes de Las Letras opinan igual. Ramón cree que las terrazas dejan "espacio suficiente para caminar. Además, está muy bien poder salir a tomar un café al aire libre en verano".

Antes había césped y tulipanes. Ahora todo eso se acabó

La realidad es que, en la plaza Matute, el único espacio libre de mesas es el que está reservado al paso de vehículos. Y en Santa Ana la situación no es mucho mejor. Cualquier terraza de las que la ocupan es mayor que las dos zonas infantiles de la plaza.

Nada que ver con lo que era hace tres décadas. Yolanda, que vive en el barrio desde hace 38 años, recuerda

con nostalgia: "Había césped y tulipanes, se juntaban madres y abuelas a dar la merienda a los niños. Ahora todo eso se acabó", lamenta.

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