Alquilarle al que alquila

  • El subarrendamiento es una práctica legal.
  • Necesita el consentimiento del propietario.
  • Puede ser motivo de desahucio.
Alquilar un alquiler para hacer rentable el verano.
Alquilar un alquiler para hacer rentable el verano.
ESTEBAN

Con los altos precios que alcanzan los alquileres, y en estos tiempos de crisis que se avecinan, cada vez son más los que aprovechan la llegada de un período vacacional como el verano para ganarse unos euros subarrendando su vivienda mientras ellos no la utilizan –o sí–. Una práctica legal que cuenta con limitaciones y que también tiene sus riesgos.

El subarrendamiento, es decir, que un inquilino alquile parte de la casa –desde el año 1994 no se puede subalquilar toda la casa– a otras personas es un fenómeno que se extiende en las ciudades españolas, sobre todo entre ciertos colectivos con menor poder adquisitivo, como algo que se produce, como los inmigrantes o los estudiantes. Sin embargo, son muy pocos los que conocen sus detalles legalesos colectivos, como estudiantes o inmigrantes.

Cuidado con...

Contrato. La mayoría de los contratos de arrendamiento tipo prohíben explícitamente entre sus cláusulas la posibilidad de que el inquilino subalquile la casa.

Permisos. El subarrendamiento es una práctica legal siempre que cuente con el consentimiento expreso y por escrito del propietraio de la vivienda.

Limitaciones. El propietario podrá limitar, mediante la inclusión de cláusulas, el número de personas subalquiladas o la duración de esta situación.

Reparto. El propietario también puede acordar con el inquilino la obtención de un porcentaje de los subarriendos a cambio de permitirlos.

Lucro. El inquilino nunca podrá subalquilar por un precio superior al del propio arrendamiento. Tampoco la suma de varios subarrendamientos en una misma vivienda puede superar ese límite. Es decir, no podrá obtener ningún lucro de la operación.

Uso. Cuando esté consentido, se podrá realquilar la casa para cualquier uso, incluido el profesional.

Responsabilidad. El inquilino será el responsable en el caso de que el subalquilado produsca cualquier desperfecto en la casa, realice en ella actividades ilegales, molestas o nocivas para la salud o tenga problemas con el resto de propietarios de la comunidad.

Duración. El derecho del subarrendatario terminará con cada subalquilado. Es decir, cada vez que el inquilino quiera subalquilar la casa deberá pedir de nuevo permiso al propietario.

Acuerdo. Aunque sea un acuerdo entre particulares sin la misma validez que un contrato de arrendamiento, sí es importante que se deje constancia por escrito del subarrendamiento. En él debe figurar el nombre de las partes, la zona de la casa que se subarrienda y el precio por el que se hace.

Motivo de desahucio

Cualquier incumplimiento del contrato de arrendamiento tendrá como consecuencia su resolución. Así, si se recoge que está prohibido el subarriendo y, a pesar de ello, el inquilino alquila la casa a terceras personas, el arrendador tendrá derecho a zanjar el contrato unilateralmente. La consecuencia para el inquilino será el desahucio, es decir, el abandono inmediato del inmueble sin derecho a indemnización. Sin embargo, esta práctica es muy difícil de detectar. Para hacerlo, los expertos recomiendan a los propietarios que especificar en el contrato las personas, con nombres y apellidos, que efectivamente viven en la casa.

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