Patti Smith: “La vida es lucha pero también celebración y gozo”

Patti Smith
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Procedente de Chicago, la entonces veinteañera Patti Smith aterrizó en la burbujeante escena cultural neoyorquina de los últimos años sesenta. Se relacionó con la flor y nata del floreciente “underground” de la época, intimando con personajes como el fotógrafo Robert Mapplethorpe, el poeta y músico Jim Carroll, el también músico Tom Verlaine (líder de Television) o el actor Sam Shepard, entre otros.

Escribió poemas, participó en representaciones teatrales y “performances”, pintó, trabajó como redactora para diversas publicaciones de diverso género y colaboró en el montaje de todo tipo de iniciativas artísticas.

Pero su carrera despegó definitivamente con la publicación, en 1975, de “Horses”, todo un icono del rock de una época en la que el punk daba sus primeros pasos de la mano de los Ramones o los New York Dolls, y al que ella misma otorgó un cierto carácter intelectual, suponiendo, además, un puente entre el rock de la época y las nuevas corrientes musicales.

Tres décadas después de su muy celebrado comienzo, Patti Smith parece seguir en plena forma. A sus sesenta años afirma sentirse “fuerte y llena de energía y de curiosidad por la vida, por el mundo y por la gente”.

A mediados de 2007, se publicaba su nuevo álbum, “Twelve”, un curioso experimento en el que interpreta una docena de sus canciones favoritas, incluyendo desde clásicos más o menos previsibles (Dylan, Hendrix, Stones o Jefferson Airplane) hasta sorpresas como una adaptación del grupo de los ochenta Tears for Fears –a priori bien alejados de los presupuestos estéticos de la cantautora- o una versión casi bluegrass del clásico de Nirvana “Smells like teen spirit”.

El pasado mes de octubre Patti Smith actuó en Madrid, en el marco de la presentación de de la exposición “Vida y hechos de Arthur Rimbaud (1854-1891)”, poeta del que se reconoce rendida admiradora desde los tiempos de su adolescencia. Aprovechamos la ocasión para hacerle unas preguntas.

Aunque tu faceta como compositora y, sobre todo, como intérprete musical es la más conocida, tu carrera siempre ha estado ligada desde el principio a diferentes disciplinas artísticas, ¿qué lugar ocupa la poesía entre esas disciplinas?

Probablemente es la que más pronto me cautivó, y creo que aún sigue siendo la más atractiva, en un sentido amplio del término. Me refiero a que la poesía no es solamente escribir versos. Puedes encontrar poesía en muchas otras áreas artísticas, y desde luego, la puedes encontrar en la música. La conexión entre poesía y música es, desde luego, la clave para el desarrollo de mi carrera en la música.

En consecuencia, supongo que las letras de las canciones han sido un elemento fundamental para decidirte a hacer un disco de versiones, ¿no es así?

- Absolutamente. Hacer versiones siempre me ha resultado muy inspirador y, al mismo tiempo, muy liberador. Escribir buenas letras es muy difícil; al menos a mí me cuesta mucho, por lo que poder cantar grandes canciones con letras con las que me puedo identificar de una u otra manera resulta muy gratificante. Otra gran ventaja de las versiones es que suponen todo un reto desde el punto de vista vocal. Cantar estas canciones ha sido ponerme a prueba.

Una prueba de la que sale airosa…

Yo estoy muy satisfecha con el resultado y, claro, me agrada saber que a los demás también les gusta el disco. Cantar canciones ajenas es un asunto delicado, algo a lo que siempre me he enfrentado no con temor pero sí con mucho respeto. Y la verdad es que me gusta mucho cómo ha quedado el álbum.

La selección de las versiones es bastante ecléctica, ¿ha habido un criterio o un nexo común a todas ellas?

Cada una de las canciones seleccionadas tiene su propia historia y sus propios motivos para haber acabado en el álbum, pero todas son canciones que me hacen sentir cómoda cantándolas. En realidad, creo que ese es el único vínculo que hay entre todas ellas.

Aunque ya era conocida tu devoción por Kurt Cobain y las canciones de Nirvana, una de las sorpresas del disco es la versión, muy diferente de la original, de “Smell like teen spirit”, ¿Cuál es su relación con esa canción?

Es probablemente la canción más emotiva de todo el disco para mí. En realidad no habla de nada relacionado con la adolescencia, sino de las contradicciones de ser un artista famoso, de las crisis emocionales que provoca ser explotado por los demás y de alguna manera ser también explotador, de ser tan popular que pierdes parte de tu propia vida… Kurt sintió esas contradicciones de una manera tan profunda que acabó sucicidándose por no poder soportarlas. Yo he tenido muchas veces ese tipo de sentimientos, pero, afortunadamente, los encaucé de otra manera.

En los últimos tiempos te has mostrado muy activa y positiva, colaborado en numerosos proyectos de diversa índole, ¿de dónde sacas toda esa vitalidad?

He de decir que no es algo que me suponga ningún esfuerzo, sino más bien al contrario. Me encanta la vida; cada día encuentro un montón de motivos para ser optimista a pesar de las cosas horribles que también todos los días vemos a nuestro alrededor. Absorbo energía de mi familia, del arte, de las canciones, del cielo, de los pájaros… creo que la vida es lucha y esfuerzo, pero también celebración y disfrute.

Hablando de tu familia, precisamente tu hijo es el actual guitarrista de tu banda, ¿qué ves de ti misma en él?

Esa no es una pregunta fácil. No sé si mis hijos han aprendido algo de mí, aunque sí sé que están orgullosos de sus padres. También sé que soy yo la que aprendo cada día de ellos. Claro que hay cosas mías en ellos, pero no sabría detallarlas. Afortunadamente, tienen su propia personalidad.

¿Eres optimista también en lo que respecta a las nuevas generaciones?

Absolutamente. Creo mucho en la gente joven; ahora mismo hay muchos retos muy importantes, como la violencia, la solidaridad o la protección del medio ambiente, y los jóvenes disponen de armas como la tecnología y la creatividad para afrontar esos retos. Es cierto que los movimientos son lentos, pero la gente tiene que dedicar un tiempo a conocerse, a descubrirse, antes de centrarse en otros proyectos.

Pop Madrid

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