Histórico. Barack Obama ha conseguido los 2.118 delegados necesarios para asegurar la candidatura presidencial demócrata, lo que le convierte en el primer negro que competirá en unas elecciones generales por la Casa Blanca. Este hecho se produce 143 años después de la abolición de la esclavitud.

La victoria de Obama no se hará oficial hasta la convención del partido a finales de agosto

Obama alcanzó la cifra mágica, que se revisó al alza el sábado tras la decisión del partido de incluir a los delegados de Florida y Michigan, gracias al apoyo que le otorgaron este martes más de 20 integrantes de la élite del partido, conocidos como "superdelegados".

"Hoy acaba una travesía histórica y comienza otra, una travesía que traerá un nuevo y mejor día para Estados Unidos. Hoy puedo ya deciros que seré el candidato demócrata para la presidencia de los Estados Unidos", dijo Obama.

Las últimas primarias

El hito se produjo pocas horas antes de que se conocieran los resultados de las elecciones en Montana y Dakota del Sur, con las que se culmina el largo y disputado proceso de primarias demócratas que arrancó hace exactamente cinco meses en las nevadas planicies de Iowa. Obama y Clinton se repartieron las victorias. El primero ganó en Montana mientras que Hillary se proclamó vencedora en Dakota del Sur. Allí señaló que no tomará de momento ninguna decisión sobre su posible retirada.

Empieza una travesía que traerá un nuevo y mejor día para Estados Unidos

Antes, la senadora por Nueva York dijo que está dispuesta a ir de vicepresidenta si eso ayuda a unir al partido. La propuesta, de momento, no ha recibido ninguna reacción por parte de la campaña de Obama.

McCain, el rival

La victoria de Obama no se hará oficial hasta la convención del partido a finales de agosto en Denver (Colorado) que abrirá de lleno la batalla por la presidencia entre él y el candidato republicano John McCain.

McCain compareció también en un acto electoral en Nueva Orleans para lanzar su campaña para las generales donde describió a Obama como "un adversario formidable" y se distanció del presidente estadounidense, George W. Bush.