Amy Winehouse
Amy Winehouse (FOTO:MAILONLINE) Mailonline
Las drogas, el alcohol y la mala vida han provocado estragos en la piel de Amy Winehouse. La cantante visitó ayer a su marido en el juzgado donde se celebraba una vista contra él por asalto y conspiración. Una espesa capa de maquillaje no podía disimular el mal aspecto de Amy, cuyos problemas con las drogas y el alcohol son de sobra conocidos.

Vestida con un sencillo vestido azul de línea formal, Amy se sentó en primera fila, justo detrás de su esposo, a quien dirigió varias sonrisas, correspondidas con gestos de complicidad.
Blake también intentó ofrecer una imagen de seriedad. El acusado llevaba una chaqueta gris,  polo negro y vaqueros, y durante el juicio se le permitió abandonar el banquillo de los acusados brevemente para usar el baño.

Amy hizo llegar, por medio de un ujier, un mensaje escrito en un pequeño trozo de papel a Blake, quien actualmente permanece en prisión. Recientemente, se había especulado con la posibilidad de un serio distanciamiento entre Amy y su pareja. Incluso se habló de infidelidad por parte de Winehouse y de planes de divorcio. La cariñosa actitud de Amy con su marido desmiente semejantes especulaciones.