El aumento de abortos rebaja los nacimientos de niños con taras

  • Las embarazadas vascas que abortan al saber que su hijo sufre enfermedad congénita se han quintuplicado.
  • Pasan de 33 en 1990 a 149 en 2005.
  • A más edad de la madre, más malformacione
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Las interrupciones de embarazos por enfermedad del feto son legales.
Las interrupciones de embarazos por enfermedad del feto son legales.
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Cada vez más vascas embarazadas abortan tras conocer que su hijo sufre una enfermedad congénita. En 15 años, este fenómeno se ha quintuplicado. En 1990 se registraron 33 interrupciones de embarazo por este motivo. En 2005, la cifra llegó a 149, según los últimos datos de Eurocat, el Servicio europeo de vigilancia de anomalías genéticas.

La legislación actual permite abortar si las pruebas médicas durante el embarazo certifican que el niño nacerá con «graves taras», tales como síndrome de down, síndrome de edwards o disgeneisa gonadal.

Esta posibilidad está dando lugar a una situación paradójica: cada vez se conciben más niños con enfermedades congénitas pero cada vez nacen menos de ellos.

El incremento de malformaciones se debe al aumento de la edad de las madres. Actualmente en Euskadi, un tercio de ellas dan a luz con 35 años o más. Así, en 1990 se concebían una media de 201 niños con enfermedades congénitas por cada 10.000 fecundaciones. En 2005, el ratio subió hasta alcanzar los 216.

Pero la propagación de los abortos está reduciendo los nacimientos de niños con taras. En 1990 vinieron al mundo 291 bebés con enfermedades congénitas, y en 2005 bajaron a 273. El descenso se debe exclusivamente a las interrupciones voluntarias de embarazos.

La posibilidad de abortar está provocando que ya apenas haya bebés con síndrome de down. En 2005 se concibieron 66 niños con esta enfermedad, pero sólo vinieron al mundo 12. El resto no llegaron a dar a luz debido a que la madre interrumpió el embarazo.

En 1990 se concibieron 28 niños con este síndrome, pero sólo 6 madres decidieron abortar. «El 98% de las madres que conocen que su hijo tiene una enfermedad congénita aborta», señala José Gurrea, ginecólogo de la Clínica Euskalduna. «Ahora bien, hay madres que no se hacen la prueba, por motivos éticos o religiosos», apunta.

El 98% de las madres que conocen que su hijo tiene una enfermedad congénita aborta»
Amniocentesis: Osakidetza hace esta prueba a todas las embarazadas mayores de 35 años que lo deseen. Sirve para saber si el feto tiene una enfermedad congénita. En caso positivo, especifica cuál es (down, turner...). Casi un 1% de amniocentesis provoca la pérdida (muerte) del feto.
Screening: Mide el riesgo de que el feto tenga una enfermedad. Consiste en una ecografía y un análisis de sangre. Si da un riesgo alto, se hace una amniocentesis para averiguar la enfermedad concreta. Sólo en clínicas privadas.

«Que se la hagan»
: «Aconsejo el screening porque es inocuo», explica el ginecólogo José Gurrea. De 5.000 pruebas hechas en la Clínica Euskalduna, sólo un 4% (200) ha dado riesgo alto. A esos 200 casos les hicimos amniocentesis, y se detectaron 12 fetos con enfermedad».

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