Una reciente investigación de la Universidad de Granada (UGR) recomienda a las mujeres posmenopáusicas el uso de la terapia hormonal de reemplazo (THR) durante al menos cinco años para mejorar su calidad de vida.

El estudio muestra que los miedos asociados a la THR, entre ellos el temor a efectos colaterales como el aumento de peso, el cáncer de mama o el riesgo de una enfermedad tromboembólica, son producto de la desinformación y muchas veces van en contra de las evidencias clínicas.

Según ha informado la UGR, el paso del tiempo hace que los ovarios vayan perdiendo la habilidad de producir estrógeno y progesterona, las hormonas que regulan el ciclo menstrual.

En este estadio se suspende la menstruación y se presentan cambios físicos y psíquicos como sofocos, sudoración, sequedad vaginal, dolores en las articulaciones, huesos y cabeza, insomnio, tristeza, depresión y pérdida de memoria, conocidos como síntomas climatéricos.

En España, el promedio de edad de la suspensión del ciclo menstrual es de 50 años; en los países occidentales en torno al 17% de la población estaría en el grupo posmenstrual.

Contra el malestar derivado de la pérdida de la menstruación, se prescriben tratamientos médicos que contribuyen a mantener la calidad de vida de la mujer frente a los cambios descritos y, precisamente, uno de los propuestos es la denominada terapia hormonal de reemplazo (THR).

Más de 500 mujeres han participado en la investigación de la UGR

El estudio realizado en la Universidad de Granada sobre más de 500 pacientes posmenopaúsicas racionaliza los miedos citados y concluye recomendando el uso de la terapia hormonal, cuando es necesaria, al menos cinco años, bajo controles médicos periódicos.

En la investigación, que corresponde a la tesis doctoral de Otilia Ruth González, se estudiaron las historias clínicas de 534 mujeres que, entre 1989 y 2004, han asistido periódicamente a control médico, a exámenes de laboratorio y mamografía, en la Unidad de Menopausia de Hospital Clínico San Cecilio de Granada.

Beneficiosa

El estudio de González concluye, además, que ya en los primeros seis meses de aplicarse cualquiera de las terapias hormonales de reemplazo (THR) se reduce el malestar derivado de la menopausia, con la consiguiente mejora en la calidad de vida de las mujeres.

De las observaciones realizadas se desprende que, independientemente del tipo de terapia hormonal seguida, mejora la sintomatología, no se alteran ni la talla ni el peso, mejora el perfil lipídico (colesterol, triglicéridos); mejora la calidad de los huesos y se informó que el cáncer de mama apareció con menor frecuencia que en la población general especialmente en el grupo que recibió estrógenos solos.