No pudo resistir más. El montañero navarro Iñaki Ochoa de Olza, de 41 años, ha fallecido esta mañana a las 8.45 horas (12:30 horas en Nepal), en la pared sur del Annapurna, después de permanecer cinco noches a 7.400 metros de altitud en estado grave afectado por una lesión cerebral complicada por otra pulmonar.

El cuerpo sin vida del montañero descansará para siempre en la montaña nepalí, han informado fuentes próximas al alpinista pamplonés. Así lo ha decidido la familia de Ochoa de Olza, no sólo para evitar un riesgo de más vidas humanas, puesto que varios montañeros de diferentes nacionalidades estaban participando en las tareas de rescate, sino por seguir la propia filosofía del alpinista pamplonés.

Vivía en la montaña y su vida era esa

Según la web del
Diario de Navarra , patrocinador de la expedición de Ochoa de Olza al Himalaya nepalí, el montañero no podía andar ni hablar, aunque ayer experimentó una ligera mejoría tras recibir la medicación que le hizo llegar el alpinista suizo Ueli Steck.

El estado de salud del montañero empeoró en las últimas horas y ha fallecido, después de que las maniobras de reanimación cardiopulmonar que le ha practicado Steck, la única persona que en ese momento se encontraba con él, hayan resultado infructuosas.

Desconocían que su estado era "tan crítico"

La noticia ha causado una gran consternación entre sus familiares y amigos, ya que, según han reconocido varios de ellos, sabían que su estado era "preocupante", pero no pensaban que "tan crítico".

Aunque en estado de semiinconsciencia, había exteriorizado su alegría por el operativo de rescate que se había organizado

Koldo Aldaz, amigo y compañero en dos expediciones de Iñaki, ha destacado del montañero navarro su pasión por la montaña. "Vivía en la montaña y su vida era esa", ha manifestado.

Ochoa de Olza, quien había renunciado a la cima por tener síntomas de congelación en sus dos manos, sufrió el pasado día 19 un ataque que le dejó prácticamente inconsciente, un estado en el que ha permanecido durante estos días a 7.400 metros de altitud junto con su compañero rumano, Horia Colibasanu.

Allí permanecieron solos y sin medicación hasta que ayer llegó el primero de los alpinistas movilizados para su rescate, el montañero suizo Ueli Steck, quien le prestó asistencia médica siguiendo las instrucciones que le transmitía por radio un equipo médico. En ese momento, Colibasanu, quien también sufría problemas de salud, emprendió el descenso.

Un montañero experimentado

Ochoa de Olza era un montañero experimentado con treinta expediciones al Himalaya y 15 ochomiles en su haber, según se indica en su página web, en la que se destaca que fue el primer español en escalar un ochomil en 24 horas y poseía el récord español de ascenso en el Aconcagua (5 horas y 45 minutos) hasta el año 2004.

En sus últimas horas, aunque en estado de semiinconsciencia, había exteriorizado su alegría por el operativo de rescate que se había organizado, así como por las muestras de ánimo enviadas desde distintos puntos del mundo.

Otro alpinista muere, en el Everest

Por otro lado, un alpinista suizo de 45 años ha fallecido, también hoy, durante el descenso del Everest. "Murió mientras regresaba después de alcanzar la cumbre de la montaña el jueves, pero todavía desconocemos los detalles", dijo Pralahd Chapagain, de la agencia Iceland Trekking, organizadora de la expedición.

La víctima, que ha sido identificada como Goltz Uwe Micha Johannes, alcanzó la cima el jueves junto a otras 70 personas, según las cifras gubernamentales.

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