La UEMC participa en una investigación de la UPV/EHU sobre tormentas polares en Saturno que publica hoy Nature Astronomy

  • La Universidad Europea Miguel de Cervantes (UEMC) colabora en un estudio del Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad del País Vasco (UPV/EHU) en el que se muestra por primera vez un conjunto de tormentas múltiples en diferentes latitudes de Saturno.
Gráfico del artículo sobre las tormentas en Saturno.
Gráfico del artículo sobre las tormentas en Saturno.
UEMC

El doctor en Ciencias Físicas y profesor de la UEMC de Valladolid José Francisco Sanz Requena "vuelve a obtener el reconocimiento de la comunidad científica", como han destacado fuentes del centro, con su participación en una investigación internacional sobre una compleja tormenta en el polo norte del planeta Saturno, liderada por el Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV.

El trabajo, 'A complex storm system in Saturn's north polar atmosphere in 2018', que se publica este lunes en la revista británica Nature, analiza una secuencia de tormentas que se produjeron en el entorno de la región polar del planeta de los anillos y la perturbación atmosférica generada que se propagó rodeando toda la región polar del planeta.

Saturno, al igual que otros planetas con atmósfera, es, según han explicado las mismas fuentes "un laboratorio natural en donde estudiar los fenómenos meteorológicos que acontecen en nuestro planeta y poner a prueba, bajo condiciones extremas, los modelos que se emplean para explicarlos y predecirlos".

Se trata de la cuarta ocasión en la que el investigador de la Universidad Europea Miguel de Cervantes publica en Nature, ya que en 2011 figuró en el artículo 'Saturn's 2010 Great White Spot and the dynamics of the planet's weather layer', que salió en la portada de la edición y estudiaba una gigantesca tormenta en Saturno que aportaba nuevos datos sobre su atmósfera, lo que permitió controlar modelos meteorológicos y conocer mejor fenómenos terrestres como las tormentas tropicales o las "gotas frías".

MANCHAS POLARES

La noche del 29 de marzo de 2018, un astrónomo aficionado brasileño capturó con su telescopio la presencia de una pequeña, pero brillante, mancha blanca en el disco del planeta Saturno, cerca de su polo norte. A los pocos días la mancha creció en tamaño, alcanzando unos 4.000 km de longitud convirtiéndose en el detalle más destacable en el disco del planeta de los anillos.

Unos dos meses más tarde se observó una segunda mancha, más hacia el norte del planeta, y en los meses siguientes de forma secuencial, una tercera y una cuarta mancha, estas ya mucho más cerca de la región polar, al borde del famoso hexágono de Saturno, algo nunca antes observado.

Las manchas se desplazaron durante todos estos meses a diferente velocidad arrastradas por los vientos atmosféricos que soplan en Saturno como corrientes en chorro hacia el Este y Oeste y cuya intensidad depende de la latitud.

Mientras que la primera mancha, situada más al sur lo hacía a unos 220 kilómetros/hora hacia el Este, la ubicada más al norte lo hacía a unos 20 km/hora hacia el Oeste.

Esto provocó encuentros entre ellas, pasando unas cerca de otras y generando durante su interacción mutua, perturbaciones atmosféricas que se propagaron rodeando toda la región polar de Saturno.

Nubes de amoniaco Las características de las manchas sugieren que se trata de tormentas que se desencadenan por convección en las profundas nubes de agua unos 200 kilómetro por debajo de las nubes visibles. El gas húmedo y caliente, asciende "vigorosamente" en la liviana atmósfera de hidrógeno de Saturno y forma densas nubes de amoníaco que son las que vemos al telescopio.

"Es la primera vez que vemos un tal fenómeno de tormentas múltiples en diferentes latitudes. Hasta la fecha habíamos visto pequeñas tormentas aisladas o bien las gigantes y raras conocidas como Grandes Manchas Blancas", ha señalado Agustín Sánchez Lavega, quien lidera este estudio.

Curiosamente, la primera tormenta surgió en el interior de un remolino ciclónico de acuerdo con imágenes previas al descubrimiento obtenidas meses antes de su destrucción por la nave Cassini.

De acuerdo con los modelos que se han desarrollado para simular estas tormentas, su energía es intermedia entre las pequeñas y las gigantes, pero desconocemos el mecanismo que hace que vayan generándose a diferentes latitudes en el planeta y sobre todo como es posible que se mantengan tanto tiempo.

"En la Tierra, las tormentas de este tipo duran a lo máximo unos días pero en Saturno, la primera de todas las manchas estuvo activa más de siete meses", ha añadido Sánchez Lavega.

Además, las nuevas tormentas al igual que las Grandes Manchas Blancas han sido observadas solo en el hemisferio norte (nunca se han visto en el sur) y parecen haber seguido su ritmo de formación de una cada 30 o 60 años.

El trabajo realizado por el profesor Sanz Requena en este artículo está relacionado con el transporte radiactivo.

La investigación en este ámbito se considera "fundamental" para conocer la estructura vertical de la atmósfera, así como las características de los aerosoles.

Esto, entre otras cosas, permite conocer a qué altura se localizan este tipo de fenómenos, lo que ayuda después al estudio dinámico El estudio ha sido realizado en una amplia colaboración internacional que ha involucrado desde la misión espacial Cassini que estuvo en órbita del planeta hasta septiembre 2017, el Telescopio Espacial Hubble, la cámara PlanetCam de la UPV/EHU instalada en el Observatorio de Calar Alto y toda una red de observadores amateurs que han aportado las imágenes que han permitido seguir día a día la evolución del fenómeno.

José Francisco Sanz Requena es doctor en Ciencias Físicas, profesor doctor del Departamento de Ciencias Experimentales de la Universidad Europea Miguel de Cervantes, colaborador honorífico del departamento de Física teórica, atómica y óptica de la Universidad de Valladolid y miembro del Grupo de Ciencias Planetarias de la UPV/EHU, dirigido por el catedrático de física de la UPV/EHU Agustín Sánchez Lavega y formado también por Jon Legarreta, Ricardo Hueso, Teresa del Río Gaztelurrutia y Santiago Pérez.

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