López Obrador justifica la liberación del hijo del Chapo: "Se decidió proteger la vida de las personas"

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia de prensa en la ciudad de Oaxaca (México).
El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, durante su conferencia de prensa en la ciudad de Oaxaca (México).
DANIEL RICARDEZ / EFE

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, dijo este viernes que la puesta en libertad de Ovidio Guzmán(hijo de Joaquín "el Chapo" Guzmán) poco después de ser arrestado en Culiacán (México) fue para evitar poner en peligro "las vidas de las personas".

"No puede valer más la captura de un delincuente que las vidas de las personas. Ellos [el gabinete de seguridad] tomaron esta decisión [liberarlo] y yo la respaldé", dijo el mandatario en su habitual rueda de prensa matutina, esta vez desde la ciudad de Oaxaca, en el sur de México.

Reconoció que la situación "se tornó muy difícil" en Culiacán -que durante horas estuvo sitiada por las balas- y, al estar "en riesgo" muchos ciudadanos, se optó por dejar en libertad a este delincuente.

"La situación se tornó muy difícil"

Los integrantes del gabinete de seguridad "se concentraron y le dieron seguimiento a ese asunto y tomaron decisiones que yo respaldo y avalo porque la situación se tornó muy difícil. Estaban en riesgo muchos ciudadanos, muchas personas, muchos seres humanos y se decidió proteger la vida de las personas y yo estuve de acuerdo porque no se trata de [crear] masacres", dijo.

Explicó que se trató de un operativo que llevó a cabo el Ejército mexicano, a partir de una orden de aprehensión de un presunto delincuente, pero "hubo una reacción muy violenta [de los delincuentes] y no se podía poner en riesgo la vida de mucha gente".

Señaló que hubo una movilización de los grupos de la delincuencia en toda la ciudad de Culiacán y hasta tomaron "casetas" (peajes en carretera) e incluso se desplegaron en otros municipios del estado, como El Fuerte.

"No se puede apagar el fuego con el fuego", indicó, y recordó que su gobierno persigue otra estrategia diferente a la de los anteriores gobiernos. "Nosotros no queremos muertos, no queremos la guerra, cuesta trabajo entenderlo, pero la estrategia que se estaba aplicando anteriormente convirtió al país en un cementerio", dijo en referencia a los gobiernos de los expresidentes Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2012), en los que se estiman más de 250.000 muertos y más de 40.000 desaparecidos por la llamada guerra contra el narcotráfico.

Mostrar comentarios

Códigos Descuento