El juez Llarena reactiva la euroorden de detención y entrega contra el expresident Puigdemont

Puigdemont y Comín, a las puertas del Parlamento Europeo.
Puigdemont y Comín, a las puertas del Parlamento Europeo.
ACN
El magistrado de la Sala II del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha dictado un auto, tras notificarse la sentencia de la causa del procés, en el que emite orden europea e internacional de detención y entrega del expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont por los delitos de sedición y malversación de caudales públicos, acordando su búsqueda e ingreso en prisión.

El magistrado de la Sala II del Tribunal Supremo Pablo Llarena ha dictado este lunes un auto, tras notificarse la sentencia de la causa del procés,en el que emite orden europea e internacional de detención y entrega del expresidente de la Generalitat de Cataluña Carles Puigdemont por los delitos de sedición y malversación de caudales públicos, acordando su búsqueda e ingreso en prisión.

Fuentes jurídicas han confirmado a EFE que el magistrado instructor de la causa en el alto tribunal ha activado el mecanismo para solicitar la entrega del expresident, al que Alemania rechazó extraditar por rebelión durante la instrucción del procés.

En el mismo auto, Llarena deja sin efecto la suspensión como diputados que decretó contra Puigdemont y el exconseller Toni Comín, también huido en Bélgica, sustentada en que estaban procesados en firme por rebelión.

Este lunes se ha conocido la sentencia del procés, en el que el Supremo impone penas por sedicion y/o malversación a 9 de los 12 enjuiciados,con penas de hasta 13 años de prisión.

La decisión del tribunal del "procés" de condenar a nueve líderes independentistas por sedición y no rebelión tiene, según Llarena, "una indudable incidencia respecto del pronóstico de responsabilidad atribuible a los fugados", por lo que acuerda remitir a la Mesa del Parlament el levantamiento de la suspensión de estos dos procesados.

"Indicios racionales de criminales"

Precisamente, el juez argumenta su nueva petición de entrega de Puigdemont en las condenas impuestas por el Supremo, que pueden conllevar a su juicio que los "prófugos busquen reforzar su huida refugiándose en países que no formen parte de la Unión Europea".

"Los indicios racionales de criminalidad" que pesaban contra Puigdemont en la instrucción "no sólo persisten, sino que cuentan hoy con una sentencia que opera como elemento de refuerzo respecto del pronóstico de responsabilidad del fugado", dice Llarena.

Según el juez instructor, la sentencia "parte de los hechos" que él imputó a los procesados en su auto de procesamiento, "lo que se refuerza con una significativa cercanía entre la aportación concreta atribuida al condenado Oriol Junqueras (sobre el que ha recaído mayor pena) y al procesado en rebeldía Carles Puigdemont".

Además, según Llarena, la sentencia "pone término" a las discrepancias entre los delitos de rebelión, sedición o desobediencia" (ésta asumida únicamente por las defensas) y decanta la balanza en la sedición, delito junto al de malversación por el que reclama a Puigdemont.

Recuerda Llarena que en la Unión Europea rige "el principio de confianza" en el funcionamiento de los tribunales de otros países y se cuenta con un procedimiento judicial simplificado "que facilita la entrega de los presuntos delincuentes que se establezcan en el territorio de un Estado miembro distinto de aquel en el que cometieron el delito".

Llarena aún debe decidir sobre cursar nuevas órdenes de detención y entrega de otros seis procesados fugados: Toni Comín, Meritxell Serret, Lluís Puig (Bélgica) Clara Ponsatí (Escocia) y Marta Rovira (Suiza).

Descarta la rebelión

Tras varios batacazos que pusieron en duda la colaboración y el compromiso de países vecinos, Llarena acabó por retirar todas las órdenes europeas de detención y esperar a ver cómo avanzaba el juicio contra los otros acusados.

La mayor decepción vino de Alemania, cuando el tribunal regional de Schleswig-Holstein rechazó entregar a Puigdemont por rebelión y solo admitió por malversación, una línea roja para Llarena, que lo rechazó de plano.

Tampoco tuvo éxito en Bélgica, que rechazó las euroórdenes contra varios exconsellers por un error de forma que el juez español nunca compartió. A la Justicia escocesa y a la suiza no les dio tiempo siquiera a pronunciarse.

Fue la jueza de la Audiencia Nacional Carmen Lamela quien cursó las primeras órdenes de detención contra los fugados, y lo hizo ante las sospechas de delito. Llarena fue el segundo; él ya vio indicios razonables. Y ahora, según precisan las fuentes consultadas, la sentencia da aún más elementos de solidez para volver a intentarlo.

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