Endika Zulueta San Sebastián.
Abogado defensor de 'El Egipcio' y 'El Rulo'. 20minutos.es

La defensa de uno de los hombres más odiados por la sociedad durante el transcurso del juicio del 11-M, Rabei Osmán El Sayed El Egipcio, le situó en el punto de mira de los medios de comunicación del país. Durante el procedimiento ha sido uno de los letrados más destacados por haber ejercido la defensa de acusados de las tramas asturiana y yihadista. Siete meses después de que el presidente del Tribunal, Javier Gómez Bermúdez, dictara sentencia, Zulueta destapa para 20minutos.es el proceso llevado a cabo y los momentos más destacados de la vista oral.

Con un trato respetuoso a la vez que amigable en las distintas conversaciones mantenidas con este medio, el donostiarra trasmite su pasión por la profesión y contesta con serenidad todas las cuestiones en la primera entrevista concedida después de recurrir la sentencia.

La prueba que reinaba contra mi cliente fue obtenida por un método que, a mi juicio, vulnera los derechos fundamentales"

Usted se vio inmerso en el denominado 'caso Segi', una organización juvenil perteneciente a la izquierda abertzale. En el mismo tuvo que defender a una joven que había estado vinculada al grupo feminista Egizan. A lo largo del juicio la Fiscalía le retiró las acusaciones y su cliente resultó absuelta. Después pasó a ser el defensor de Rabei Osmán El Sayed El Egipcio en el juicio del 11-M, quien finalmente también fue absuelto. ¿Recuerda de una manera muy distinta dichos procedimientos?
Intento poner todos mis conocimientos profesionales y mi capacidad dialéctica al servicio de los intereses de mis clientes, y en la salvaguarda del derecho fundamental a la defensa, en cualquier asunto en el que intervengo, al margen de la gravedad de la imputación realizada. Cuando una persona deposita su confianza en ti, en su abogado, en un asunto en el que está en juego su libertad (el bien más preciado que tenemos después de la vida), debes poner siempre, y en todos los casos, toda la carne en el asador. Sin perjuicio de que, obviamente, cada proceso requiera una respuesta diferente.

La Fiscalía de la Audiencia Nacional reclamaba para El Egipcio un total de 38.656 años de cárcel al considerarlo uno de los cerebros que idearon la masacre de Madrid, ¿entiende que ha sido para usted un triunfo que finalmente fuera absuelto?
Muchos medios calificaron su absolución como la "sorpresa" de la sentencia, lo cual me parece sumamente preocupante. El hecho de que se absuelva a una persona al no haberse presentado pruebas suficientes para desvirtuar su presunción de inocencia, derecho fundamental recogido en la Constitución, y del que gozamos todos los ciudadanos de este país, al margen del delito que se nos impute, debería ser entendido como un hecho normal. No es un triunfo personal, es, al menos por esta vez, el normal funcionamiento del sistema del que nos hemos dotado.

En este proceso de larga duración, todos los que hemos intervenido hemos sufrido algún tipo de presión"

¿Por qué aceptó defenderle y por qué creyó después en su inocencia?
Para asumir la defensa de un asunto tan complejo, y de tanta trascendencia, más allá de lo jurídico, de un asunto como este, se analizan muchos y variados factores. El hecho de que la prueba que reina contra él fuera obtenida tras la colocación de micrófonos en el interior de su domicilio, lo que, a mi juicio vulnera derechos fundamentales; el que dos abogados hubieran renunciado previamente a su defensa; el apreciar que era una persona que ya había sido condenada social y mediáticamente antes de comenzar la vista; el reto profesional y personal que ello suponía...

Cuando un abogado asume una defensa no sabe a ciencia cierta si su cliente tiene o no tiene alguna responsabilidad en los hechos que se le imputan, la labor de juzgar está encomendada a otras personas. Lo que sí debe hacer es protegerle de las acusaciones y debatir en juicio si las pruebas aportadas son suficientes para fundamentar una condena, si han sido obtenidas dichas pruebas con garantías, etc. Todas las personas de este país son inocentes hasta que una sentencia firme diga lo contrario, es un derecho fundamental, que también ostenta Rabei Osmán.

Si bien es cierto que, conforme iba conociendo más datos del sumario fui llegando a la convicción de que Rabei Osmán no tiene relación alguna con los hechos que le imputan, ello, sin duda alguna, supone una dosis más de energía para ejercer la defensa, pues entiendes que su condena supondría la condena de un inocente, y eso no es bueno para nadie.

¿En algún momento del procedimiento judicial fue presionado por alguien o sufrió algún intento de soborno?
Creo que, en este proceso, todos los intervinientes hemos sufrido de una forma u otra presiones. La presión mediática y política está latente, en mayor o menor medida, a lo largo de todo el procedimiento. Ahora bien, creo que hemos podido derivar esa presión en un estímulo añadido para realizar mejor nuestro trabajo. ¿Soborno?, no tendría lógica alguna sobornar a un abogado precisamente para que haga bien su trabajo.

Sin embargo, no debió ser fácil defender a uno de los hombres más odiados, en ese momento, en el mundo...
La sociedad española ha dado un gran ejemplo de madurez y no ha confundido al letrado defensor con el hecho imputado a su cliente.

La sociedad española dio un gran ejemplo de madurez al no confundir al letrado defensor con el hecho imputado a su cliente"

Usted denunció en varias ocasiones el trato que recibió El Egipcio mientras cumplía condena en Italia, ¿cómo era su estancia en la prisión?
Hemos denunciado la situación padecida por Rabei Osmán en las prisiones españolas. Rabei fue sometido al aislamiento más severo de los posibles hasta la víspera del inicio del juicio oral. Veintidós horas solo en su celda, y únicamente dos horas para salir al patio, también solo, con grandes dificultades para cumplir sus deberes religiosos. En ese contexto, preparar la defensa de un hombre al que solicitan 40.000 años de prisión, y va a ser sometido a largas horas de interrogatorios, era francamente difícil. Se nos pusieron muchas dificultades, pero creo que nos crecimos ante ellas.

¿Cómo recuerda las distintas entrevistas mantenidas con él?
Siempre con la mediación de diferentes intérpretes de árabe. Complicadas. El aislamiento provoca mucha desorientación, y las entrevistas requerían mucha concentración. A ello se añade, diferente, lengua, diferentes costumbres, diferente cultura..... y una persona desconocida. Creo que conseguí su confianza y tenía plena libertad para ir eligiendo la estrategia más adecuada para su defensa

También le correspondió la defensa de Raúl González Peláez Rulo por el turno de oficio. Era el vigilante de explosivos de Mina Conchita y la sentencia le relaciona con la denominada 'Trama asturiana'. ¿Estas dos defensas tan distintas entre sí -Osman y González- le han hecho tener una visión más general y completa del procedimiento?
Raúl es el único minero en activo que ha resultado acusado, y condenado. Rabei, el árabe tomado como icono por las acusaciones; visité Mina Conchita, y hablé con muchos mineros para preparar la defensa de Raúl, visité varias mezquitas y hablé con muchos expertos en arabismo para preparar la vista de Rabei. Tuve el privilegio de hacerme una idea en conjunto de todo el entramado relatado por las acusaciones, ello me ha ayudado a preparar bien ambas defensas.

Parece obvio que cualquier persona podía sustraer explosivos de Mina Conchita sin la intervención de ningún minero"

¿Cómo fue la defensa de Raúl González?
Espero que la injusticia cometida con él sea reparada por el Tribunal Supremo. En la vista se demostró que cualquier persona podía sustraer explosivos de Mina Conchita ante el alarmante descontrol existente en dicha explotación minera. No sucedieron más cosas porque Dios, Alá, o el destino, no lo han querido. Parece obvio que no hacía falta la intervención de ningún minero para sustraer explosivos.

Aunque la sentencia del juicio ya fue dictada y el caso quedó cerrado, éste sigue dando algún que otro coletazo, ¿podría contarnos en qué fase se encuentra?
Todos los abogados defensores cuyos clientes han resultado condenados, han formulado recursos de casación ante el Tribunal Supremo instando la revocación de la sentencia y la absolución para sus clientes. Al mismo tiempo, tanto el Ministerio Fiscal como algunas acusaciones particulares y populares, han formulado también recursos de casación ante el Tribunal Supremo instando diversas condenas para algunos de los absueltos, o mayores penas para algunos condenados así como mayores indemnizaciones para algunas víctimas. Se dice que en julio podría celebrarse la vista ante el Tribunal Supremo y en septiembre dictarse nueva sentencia, pero no existen señalamientos todavía.

¿Cuál es ahora su trabajo en relación con el juicio?
En mi caso he formulado dos recursos de casación: algunos aspectos de la sentencia en relación a Rabei Osmán, y la condena dictada contra Raúl González (solicitaban una condena de hasta 23 años de cárcel, siendo condenado a 5). También he tenido que impugnar todos los recursos de las acusaciones que solicitan que el Tribunal Supremo revoque la sentencia de la Audiencia Nacional y condene a Rabei Osmán, tanto como miembro de grupo terrorista como por su presunta autoría intelectual de los atentados.

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