El proyecto de los módulos de convivencia para Penamoa ya tiene forma… en papel. Más de 240metros cuadrados repartidos en dos unidades, en los que hay terrazas aseos y lavandería, pasarán a ser una realidad “tras unas cinco semanas de montaje” y una inversión municipal cercana a los 200.000 euros.

El padre de la criatura, aunque prefabricada, es el arquitecto sevillano Santiago Cirugeda, uno de los mayores representantes nacionales de la ‘arquitectura social’ que avanzó esta tarde las claves de la actuación, y también algún plazo. “Según me han dicho, el próximo martes ya se puede empezar a allanar la parcela”, aseguró.

Esta primera fase durará entre tres y cuatro semanas. Después, una vez que se levante, vendrá la parte más difícil. Los módulos no tienen un cupo fijo (“queremos llegar a cuantas más personas mejor”) y probablemente tendrán horario de apertura, ya que no habrá camas. “Podrán desde montar un tablao flamenco hasta estudiar, hablar o ver la tele”, propuso el arquitecto.

El próximo martes podrían comenzar los trabajos de limpieza. Cirujeda, que coordina el proyecto de viviendas de autoconstrucción en As Rañas, volverá en 12 días a la ciudad para ver los progresos. Y llegado a ese momento empezará el montaje.

Una zona abandonada

El creador sevillano, consciente de la expectación que ha levantado el proyecto en la ciudad, es consciente de que “hay mucho que hacer, en una zona de absoluta precariedad”.

Muy motivado –“va a quedar muy chulo”, el arquitecto ha estado pendiente de las manifestaciones de Mesoiro y otros barrios contra los supuestos realojos: “Son reacciones un poco exageradas, que se pueden llegar a entender, pero exageradas”, sentenció.

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