El casco colonial de Quito fue escenario este miércoles de violentos choques y cargas policiales para dispersar a miles de manifestantes indígenas, jóvenes y obreros que secundaron una movilización nacional contra el presidente de Ecuador, Lenín Moreno, y las medidas económicas de su gobierno.

Al grito de "¡fuera Moreno, fuera!" y "el pueblo unido jamás será vencido", la multitud indígena inició una marcha poco antes del mediodía en el parque de El Arbolito y se sumó a otra de sindicatos en la Avenida 10 de Agosto, que confluyeron en una marea humana hacia la ciudad vieja de la capital.

El objetivo de los manifestantes era a toda cosa acceder a la Plaza Grande y el aledaño Palacio de Carondelet, sede del Gobierno, pero el trazado colonial en cuadrícula que emana desde ese lugar estaba reforzado por diferentes cordones de seguridad, y en cada esquina había una numerosa presencia policial detrás de grandes vallas, que en algunos casos, eran reforzadas con alambrado de espinas.

Las órdenes de las fuerzas de seguridad eran impedir el acceso de los movilizados al emblemático edificio de la Presidencia ecuatoriana, pero a medida que los concentrados se iban acercando se producían forcejeos con los efectivos policiales.

La marcha la encabezaban movimientos indígenas, aunque a ella se sumaron diferentes grupos sociales, que intentaron romper el cerco en su avance, en general de manera pacífica, según habían pedido sus dirigentes.

Batalla campal

En algunos puntos hubo intensas cargas policiales como en la Plaza del Teatro, situada a medio kilómetro de Carondelet, o en la de Santo Domingo, a menor distancia, que se convirtieron en escenario del disparo masivo de gases lacrimógenos y pimienta, que hacían retroceder a los movilizados, que volvían a la carga.

En la primera algunos participantes arrojaron piedras y palos a las fuerzas de seguridad, lo que desembocó en disturbios que convirtieron las callejuelas en el escenario de una batalla campal. En la calle Guayaquil, aledaña a la Plaza de Santo Domingo, la acción policial se produjo sin que mediara provocación previa.


Encaramado en un pórtico patrimonial flanqueado por dos columnas, Alejandro Sangucho, 21 años y encapuchado observaba junto a dos adolescentes de 15 y 17 el intento de romper la barrera en esa vía. "Lo que hace este presidente nos perjudica. Nuestros padres tendrán que trabajar más para pagar los pasajes", manifestó a Efe el joven que acude desde el lunes a toda manifestación contra el Ejecutivo de Moreno.

En otra calle convertida en un callejón sin salida por la barrera de policías de a pie y motorizados, Augusto Taco aclaraba que "no solamente está aquí el pueblo indígena, estamos todos los afectados por la subida de la gasolina, el pueblo se siente oprimido".

En las marchas de indígenas por el centro histórico se podían leer pancartas que rezaban "Sin justicia social no hay paz. Fuera el FMI" o "Ecuador libre de minería", y muchos portaban banderas multicolores de los pueblos ancestrales, mientras otros aprovechaban para vender mascarillas sanitarias por 25 centavos de dólar.

Los manifestantes abandonaron el centro de la ciudad a media tarde y se replegaron al lugar donde comenzaron la marcha por la mañana, en el parque de El Arbolito, donde hubo nueva carga policial con granadas de gas lacrimógeno.

Moreno regresa a Quito

Ecuador vivía este miércoles una jornada de protesta nacional por la retirada del subsidio a las gasolinas y el anuncio del envío al Parlamento de reformas económicas y laborales, lo que provocó el estallido de manifestaciones que, desde el jueves, han dejado 766 detenidos.

El presidente Moreno, blanco de todas las consignas y que este miércoles retornó a Quito tras trasladarse el lunes a Guayaquil, se encontraba en algún punto de la capital que no fue detallado.

El vicepresidente de Ecuador, Otto Sonnenholzner, aseguró este miércoles que las fuerzas de seguridad están logrando "frenar" la pretensión "de desestabilizar" al Gobierno.

En Guayaquil se registraron manifestaciones en la mañana, que las fuerzas del orden dispersaron con gases lacrimógenos.

Sin embargo, la tarde se caracterizó por una concentración por la paz, liderada por la alcaldesa conservadora, Cynthia Viteri y por su antecesor, Jaime Nebot, en la que miles de manifestantes lucieron camisetas blancas y flamearon la bandera de la ciudad.