Rufino Núñez
Rufino Núñez no tiene ningún problema en reconocer que es feo.
"Hola soy Rufino Núñez, barrendero, portada del último disco de Pignoise y feo”. Así se presentó en la Facultad de Psicología ante un centenar de estudiantes durante una charla sobre cómo se aprende a seleccionar talentos. Para sus organizadores, la consultora de Recursos Humanos Talentic, él cumplía el perfil.

Alguien que con un físico, digamos negativo, explica Bartolomé Camacho, ha conseguido llegar a una posición de éxito: trabaja como barrendero, pero colabora con la Quinta Estación, el Real Madrid y Pignoise.

Porque tal vez todo sea una cuestión de gustos como dice el título del último álbum de la banda madrileña para el que ha prestado su cara.

Mi hija es tan guapa que no parece que es mía

A Rufino se le conoce ahora en toda España por ser feo, admite, aunque en las calles de Vélez ya era famoso mucho antes. En concreto hace 25 años, el tiempo que lleva barriéndolas, casi los mismos que con su mujer.

De eso come él, pero ahora, cuenta, vive mejor con los otros trabajos que le caen en televisión para que hable de él, de las vicisitudes que ha pasado con su aspecto.

Él insiste por activa y pasiva en que no ha tenido muchos contratiempos ni complejos. Y, según relata, gracias a su físico vive mejor. "Soy un hombre feliz", asegura.

Dice que su mayor logro, que su jefe pase por su lado y le dé los buenos días y le quiera como un hijo, también el cariño de sus compañeros, que la gente le valore... Eso y su mujer y su hija, de siete años, que "de tan guapa no parece hija mía. Si no fuera porque es tan inteligente, hasta lo dudaría", bromea.

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