Islandia
Imagen de un paisaje en Islandia. Brad Weber / WIKIPEDIA

Lo hemos visto en películas, series y libros, pero por ahora, no esta situación no se ha producido en la vida real. ¿Qué ocurriría si una enfermedad contagiosa mortal se extendiera por todo el mundo, amenazando a la humanidad? ¿Adónde deberíamos huir? Esta es la pregunta que se han hecho un grupo de investigadores, que han publicado los resultados de su estudio en la revista Risk Analysis.

La investigación revela que los mejores lugares para sobrevivir a un apocalipsis de este calibre son islas separadas del continente y sin fronteras con otros países. Además, debe haber una cantidad suficiente de población, estimada en 250.000 personas, debe haber una cantidad mínima de infraestructuras para proporcionar energía y cierto nivel tecnológico y científico, a lo que habría que sumar recursos naturales disponibles  y con estabilidad política social.

Con estos ingredientes, el estudio revela que los tres mejores países para afrontar esta circunstancia son Australia, Nueva Zelanda e Islandia. Tras ellos, Japón, que tiene un doble problema: está superpoblado y no puede abastecerse a sí mismo sin ayuda externa. Tras Japón hallamos países insulares aislados, pero con bajo nivel científico y económico, como Barbados, Cuba, Fiyi o Jamaica. Por último, islas como Malta, Tasmania o Hokkaido puntúan alto, pero tienen el problema de su excesiva proximidad al continente.

Lo que también explican los autores del estudio es que en caso de pandemia, es muy probable que los países en cuestión tardaran muy poco en cerrar sus fronteras, por lo que no se podría entrar.

¿Y cómo de factible es este escenario? Uno de los autores del estudio, Nick Wilson, cree que es cuestión de tiempo, ya que los avances en biotecnología pueden desencadenar por accidente una pandemia capaz de extinguir la humanidad. La OMS, incluso, tiene un plan para esta eventualidad. Y se teme que el cambio climático pueda desenterrar virus de hace millones de años.