Tortilla de patatas
Una tortilla de patatas al estilo Betanzos, con el huevo poco cuajado. Cabalar / EFE

Hacer una tortilla de patatas en casa cuesta poco más de 2 euros. En concreto, 2,14 euros si la elaboramos con 750 gramos de patatas, 200 gramos de cebolla y ocho huevos. Sigue siendo, además de deliciosa, barata. Pero un poco menos que hace un año.

El estudio Balance y tendencias de la distribución y gran consumo 2019 de Kantar, empresa de estudios de mercado, investigación y análisis, constata que el precio de los productos frescos básicos está subiendo. De manera que hacer una tortilla de patatas cuesta en 2019 un 10% más que en 2018.

La razón, ya decimos, es el aumento del coste de los ingredientes: 750 gramos de patatas (0,67 euros, un 20,4% más); 200 gramos de cebolla (0,26 euros, +16,8%) y ocho huevos (1,21 euros, +1,8 %).

Según el director de distribución alimentaria para la península ibérica de Kantar, Florencio García, ahora “hay una doble tendencia: un encarecimiento de los productos más básicos -como cebollas, patatas o tomates- y cierta prioridad por otros más sofisticados y muchas veces vinculados con dietas saludables, como el aguacate, del que los hogares han aumentado el gasto un 23%”.

El resultado de esa doble tendencia es que el sector del gran consumo está creciendo este año el 1% por el mayor gasto en alimentos frescos. "El consumidor está dispuesto por ahora a asumir el aumento del coste de una tortilla de patatas casera", apunta García.

Cinco pautas básicas para hacer una buena tortilla

La sartén
Todo buen chef de tortillas recomienda que la sartén que usemos sea sólo para ésto, para hacer tortillas. Por su mantenimiento y para evitar la mezcla de sabores. Y sí, anti-adherente.

La patata
Mejor cortarla de forma irregular, ni gruesa ni fina. De ese modo, la parte gruesa se ablanda y coge textura de patata cocida y la parte delgada se carameliza. Hay cierto consenso en que la mejor variedad de patata para la tortilla es la Kennebec.

La fritura
Para que la patata pierda parte del agua que contiene, hay que poner el aceite caliente (a fuego medio) y tras un par minutos bajarlo. A baja temperatura se van haciendo. Sólo al final subiremos el fuego para que se doren las patatas. Y nada de chafar la patata mientras fríe. Movemos las patatas, pero no las rompemos.

La cebolla
Más allá del dilema (dicen que la cebolla ayuda a que la tortilla resulte más jugosa), la cebolla podemos añadirla casi al final de la fritura. De hecho, podemos caramelizarla previamente. El cocinero Senén González, que ha perfeccionado la tortilla de patata envasada, defiende que trabajar la cebolla aparte sirve para conseguir un tostado uniforme y para no mezclar los sabores.

El huevo
Senen recomienda que los huevos (esto es, la mezcla final) estén el mínimo tiempo en contacto con la sartén. El cocinero propone que baste el calor residual del cocinado de las patatas para que se cuaje y se dore ligeramente. De ese modo, el interior quedará jugoso.