Leonardo
Retrato de Leonardo da Vinci, por su discípulo Francesco Melzi (1510). WIKIPEDIA

Ni los genios como Leonardo da Vinci escaparon de ser objeto de burlas en su época. Un nuevo y extenso libro que prevé publicarse esta semana revela que el artista italiano fue el blanco de chistes debido a su cabello pelirrojo —algo poco habitual en el Milán del Renacimiento— y el centro de los cotilleos de la época por su orientación sexual.

Estas burlas hacia Da Vinci quedaron plasmadas en una tira cómica de 1495 en la que aparece ridiculizada la figura del famoso pintor, que ya en su época era muy popular. Se trata de unas imágenes muy poco estudiadas hasta la fecha, cuenta en una entrevista a The Guardian Simon Hewitt, autor del libro Leonardo da Vinci and the Book of Doom.

En una de estas viñetas, titulada Una alegoría de la Justicia, Leonardo aparece sentado en un escritorio mientras observa atentamente a un grupo de jóvenes que pasan ante él. "La identidad de Leonardo como el escriba pelirrojo es totalmente nueva", indica Hewitt.

Esta tira cómica se encontraba en un manuscrito en Berlín y "nunca antes ha sido consultado por ningún estudioso de Leonardo", afirma el autor.

Una serie de pistas en dicha ilustración han permitido a Hewitt identificar a Da Vinci. La imagen muestra a un hombre zurdo con una lira de madera a sus pies, un símbolo que el autor vincula a Leonardo. A su lado se ve a su padre, Ser Piero, que posa su brazo sobre el hombro derecho de Leonardo mientras sostiene una hoja de papel "que seguramente representa el documento anónimo que denunció a Leonardo por sodomía", añade Hewitt, que ha estado cinco años investigando para la elaboración de este libro.

El argumento central gira en torno a un controvertido retrato titulado La Bella Principessa. Para el autor del libro, la protagonista de la pintura es sin lugar a dudas Bianca Sforza, hija del duque de Milán, Ludovico Sforza, mecenas de Da Vinci. Según Hewitt, Leonardo es realmente el autor del cuadro, cuya autenticidad llevaba desde 2009 en entredicho después de que el falsificador Shaun Greenhalgh asegurara que era una obra suya.

Ha sido precisamente al rastrear sobre la trágica historia de Bianca Sforza cuando Hewitt dio con estas ilustraciones en las que se burlaban de Leonardo da Vinci.