Café
Café LA GULATECA

Aprovechando el Día Mundial del Café, vamos a repasar otra de esas cosas que llevamos toda la vida haciendo mal: recalentar el café.

Un gesto de lo más cotidiano pero que, en realidad, deberíamos evitar. Por resumirlo mucho y ahorrar la lectura a quien tenga prisa: no existe una buena manera para recalentar el café porque nunca habría que hacerlo. Como mucho, lo que hay son métodos para estropearlo lo menos posible, aunque siempre teniendo presente que nada como un café recién hecho.

Teniendo en cuenta que la calidad media del café que se consume en España no es para tirar cohetes, solo falta recalentarlo y hacerlo mal para tener entre manos una pésima taza de café. Que sí, que igual es la que llevas toda la vida desayunando, pero nunca es tarde para un cambio de hábitos.

En cualquier caso, si insistes en lo del café recalentado, ahí van algunos consejos para hacerlo lo menos mal posible.

Controlar las cantidades

Es simple, pero lo mejor que podemos hacer para no acabar con exceso de café y tener la tentación de recalentarlo es calcular bien las cantidades, teniendo en cuenta la cantidad de tazas que tengamos intención de tomar o de las personas que seamos.

Hacer la cantidad aproximada que vayamos a consumir nos permitirá disfrutar de un café recién hecho con cuerpo, todas sus notas aromáticas y sus beneficios. Sobra decir que el sabor será infinitamente mejor que un café recalentado.

El microondas

No. Nunca. Calentar café en el microondas es la peor opción de todas. Según los expertos cafeteros, recalentar el café en el microondas hace que se rompan todos los aromas, pierda los matices de un café recién hecho y su aroma se pierda por completo.

Así que, aunque el micro sea lo más rápido y fácil -y pueda ir de maravilla para calentar otros alimentos-, no es una opción para recalentar nuestro café.

Cazo y baja temperatura

Tampoco es que sea una gran opción, pero al menos es mejor que el microondas. Un cazo de toda la vida a fuego muy bajo y poco tiempo puede darle al café la temperatura que queremos, manteniendo algo de sabor.

Eso sí, hay que estar alerta porque, si se quema, tendrá un sabor a rancio y quemado que no podremos tomar.

Cafeteras con resistencia de calor o termos

Parece que están pasando de moda, pero si somos de los que bebemos varias tazas de café en una mañana y nos cuesta calcular la cantidad, una buena opción es optar por las cafeteras de jarra, que suelen mantener el calor mediante una resistencia en la base.

Si no tenemos esta cafetera, siempre podemos recurrir a un termo que mantenga el café caliente unas horas. Ahora existen muchas botellas térmicas de diferentes tamaños y que podemos llevar en la mochila sin ocupar demasiado espacio.

Añadir agua o leche caliente, la mejor opción

Y ya que recalentar el café es precisamente lo que queremos evitar, la mejor opción sería calentar agua y añadir un poco a nuestro café solo, o hacer lo mismo con la leche si es que solemos tomarlo así.

Este método es la alternativa menos mala y, aunque el café que se ha enfriado después del filtrado ya ha perdido muchas propiedades, sabor y aroma, añadir agua o leche caliente para que vuelva a tener temperatura es el mal menor y lo mejor que podemos hacer si no tenemos más remedio que recalentarlo.