La 'Madre Coraje' de Brecht reúne el talento de Caballero y Blanca Portillo

  • Con esta adaptación Caballero pone el punto y final a su etapa al frente del Centro Dramático Nacional.
  • Brecht escribió este alegato pacifista en 1939 durante su exilio forzoso por su oposición al gobierno de Hitler.
La actriz Blanca Portillo protagoniza esta nueva versión de 'Madre Coraje y sus hijos' dirigida por Ernesto Caballero.
La actriz Blanca Portillo protagoniza esta nueva versión de 'Madre Coraje y sus hijos' dirigida por Ernesto Caballero.
MARCOSGPUNTO / CORTESÍA CDN

Se conocen y se admiran desde hace más de 30 años pero, curiosamente y quizás por extraños motivos que se les escapan, los talentos del autor y director teatral Ernesto Caballero y de la actriz Blanca Portillo nunca habían confluido hasta ahora en un mismo montaje teatral.

Ocurre esta temporada gracias a Madre Coraje y sus hijos, la obra de Bertolt Brecht, con la que Caballero pone el punto y final a su etapa de ocho años al frente del Centro Dramático Nacional -antes de darle el relevo el próximo mes de enero a Alfredo Sanzol-. El director ha elegido, de nuevo, otro de los textos creados por el dramaturgo alemán durante su exilio forzoso por su oposición al gobierno de Hitler. Una amarga etapa que dio lugar a algunos de sus mejores trabajos. Hace tres años fue La vida de Galileo en el Teatro Valle-Inclán. Madre Coraje ocupará el escenario del María Guerrero hasta el 17 de noviembre.

Escrita en cinco semanas durante su exilio en la isla sueca de Lindingo en 1939 - previo escape a Finlandia y Estados Unidos- y estrenada en Zúrich dos años después, Caballero resume así su contenido: "es un alegato pacifista con una intención muy clara: denunciar a quienes negociaban para sacar provecho comercial de los conflictos bélicos".

Una de esas negociantes es la propia Madre Coraje, una astuta vendedora ambulante que saca partido del dolor humano durante la Guerra de los treinta años. "Un personaje digno de ser criticado negativamente", señala el director; pero que en manos de Brecht se convierte en "uno de los personajes femeninos cumbres del teatro universal".

"Madre Coraje representa eso que se ha dado en llamar 'poética de las contradicciones'. Un personaje humano, contradictorio, que se mueve en una situación muy extrema, que tiene que defender la guerra como un medio de subsistencia para sacar adelante a sus hijos y luego la condena porque es consciente desde el primer momento de los horrores que produce. Esa tensión, esas paradojas, las vierte en este texto que es una de las catedrales de la dramaturgia", afirma rotundo.

Lo mismo opina Blanca Portillo, que reconoce haber intentado olvidar todos los "juicios y prejuicios" y cualquier referencia actoral anterior para meterse en la piel de esta mujer. "Solo he visto esta obra una vez en mi vida y recordaba únicamente la imagen de Rosa María Sardá al lado de un carro".

Según dice la actriz, Madre Coraje es más bien una "madre coraza", que se protege del mundo, y un ser humano "lleno de contradicciones como todos y lleno de cinismo". "La manera en la que trata a sus hijos es una manera de decirles que la vida es un puto sufrimiento. Ante todo posee espíritu de supervivencia. Es consciente de su propia oscuridad y la usa y la muestra", explica.

De la mano de un reparto coral compuesto por doce actores, Caballero ha construido un montaje despojado de todo artificio que basa su fuerza el el trabajo interpretativo colectivo y un escenario cuasi vacío donde la sola iluminación sugiere lugares y los pocos elementos que están presentes, como el carro, tienen un alto valor simbólico. "Brecht no se puede hacer si no se asume una interpretación colectiva", dice en alusión a las atmósferas y las situaciones que llevan a cabo los intérpretes con sus cuerpos y sus voces.

El mensaje, por desgracia, sigue siendo muy actual. "Hay otro tipo de guerras. No tenemos tan cerca las de las bombas y las ametralladoras, pero tenemos guerras comerciales, de intereses, mediáticas, manipulaciones... tenemos a quien le interesa que exista la guerra y, sobre todo, tenemos que preguntarnos '¿Y yo qué pinto? Soy capaz de juzgar desde el sofá de mi casa pero en qué contribuyo a que exista o no exista'", señala contundente Portillo.

"Más allá del alegato antibelicista, Madre Coraje nos está hablando de nuestra propia responsabilidad en las situaciones injustas y adversas. De si es posible el heroísmo hoy en día, sobre qué es ser bueno y cuándo se dan las circunstancias para ser moralmente aceptable", concluye el director.

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