El acompañamiento a mayores para paliar la soledad: "Me dan la vida porque a veces somos un estorbo"

Pilar junto a su voluntaria, Silvia.
Pilar junto a su voluntaria, Silvia.
Elena Buenavista
Dos millones de personas mayores de 65 años viven solas y muchas por elección propia. De esta forma quieren mantener su autonomía e independencia. Sin embargo, vivir solo a edad avanzada tiene peligros, como la soledad. Por eso hay iniciativas que proporcionan acompañamiento a los mayores para ayudarles en su independencia y aliviar el aislamiento que sufren.

Decía el escritor francés Michel de Montaigne, que "las arrugas del espíritu nos hacen más viejos que las de la cara". Las que surcan los rostros de Paz y Pilar cuentan historias de otra época, como el hambre en la posguerra o la soledad de ser la única mujer en las aulas de una facultad, aunque también guardan esperanzas de ver un futuro mejor.

Para Pilar, que tiene 87 años, la vida no ha sido es fácil. Fue estudiante de Derecho en una Universidad de Madrid, aunque no fue sencillo, siendo la única mujer en aquellas habitaciones. Ahora, además de tener dificultades para oír, no puede bajar a la calle sola y el insomnio hace las noches muy largas. "Silvia (su voluntaria), ha sido mi salvación", afirma a 20minutos. Esta mujer, de 58 años, forma parte de la ONG Grandes Amigos, que cuenta con una serie de eventos al año para que mayores y voluntarios puedan conocerse y establecer vínculos.

"Me dan la vida". Así reacciona Mª Paz, de 79 años, cuando habla de Rafael y de los demás voluntarios de diferentes entidades que le acompañan de lunes a viernes. Ambos se encontraron hace algo menos de un año, cuando, a través de la ONG Solidarios, decidieron compartir algo de tiempo juntos.

Mª Paz junto a su voluntario, Rafael.
Mª Paz junto a su voluntario, Rafael.

"Me sentía sola, necesitaba a alguien que me acompañara", recuerda Paz a 20minutos. Además de tener problemas de visión, audición y diabetes, sube y baja todos los días unas escaleras infernales, más propias de una casa en obras que de un hogar cómodo. "¡Me pasa de todo, hija!", dice Paz riéndose, como quitando importancia a todos los obstáculos que encuentra para moverse sola.

Este martes 1 de octubre se celebra el Día Internacional de las Personas Mayores, y según el Instituto Nacional de Estadística, el 43,1% de las personas que viven solas  son mayores de 65 años, llegando a los 2.037.700 de personas.

"Es muy triste vivir solo", dice Paz, "y mi familia hace su vida, a veces somos un estorbo", aunque Rafael apunta que ellos no intentan "suplir a nadie". "Somos un complemento", dice.

Los voluntarios forman parte de una de red de sustento emocional, y aún teniendo familias, siempre sacan tiempo para ofrecérselo a otras personas, como Pilar, que habla de Silvia como si fuera su "ángel de la guarda": "Hay que hacerle un monumento, me ayuda en todo", dice sonriente.

"Queremos fomentar relaciones"

Álvaro Crespo, técnico responsable del programa de acompañamiento a mayores de Solidarios, afirma que tener a alguien con quién hablar hace que los mayores "olviden sus padecimientos físicos". 

No sólo las barreras arquitectónicas, o los problemas de salud son obstáculos para el correcto desarrollo de estas personas. Hay falta de recursos económicos "para asegurar la cobertura social", afirman desde el plan de Solidarios.

Sólo en 2015, las ayudas a las personas dependientes se recortaron en 2.000 millones de euros. Además, la congelación de las pensiones y el copago farmacéutico han deteriorado su calidad de vida.

"Lo que tiene la soledad, y más en personas mayores, es que la casa se te cae encima", afirma Crespo, que insiste en que el objetivo de este tipo de apoyo es "fomentar relaciones" entre voluntarios y personas mayores para que éstos últimos puedan "vivir sin problemas añadidos".

"Los servicios sociales son los que presentan nuestro programa a las personas que necesiten acompañamiento", asegura Crespo. "Siempre tiene que ser voluntario, necesitamos que el mayor nos llame, no puede ser algo forzado", concluye.

Dentro del programa, existe otro, el Plan Convive, que da un "paso más" en el acompañamiento. Se trata de que convivan un universitario y una persona mayor, así, el beneficio es mutuo. "El mayor tiene a alguien que le hace compañía y el estudiante tiene dónde residir", cuenta Crespo.

Para formar parte de la red de voluntarios de Grandes Amigos, pinche aquí.

Para informarse sobre el voluntariado en cualquier área de Solidarios, pinche aquí.

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