Salas de espera abarrotadas, colas kilométricas en los mostradores de información, cientos de vuelos cancelados y miles de turistas desesperados por embarcar. Esa es la imagen que se ha repetido este lunes en los aeropuertos a lo largo y ancho del planeta, incluida España, después de que el turoperador Thomas Cook anunciase que cesaba su actividad con efecto inmediato.

La compañía británica, con más de 178 años de historia, se ha declarado en suspensión de pagos tras haber fracasado las negociaciones de emergencia con su principal accionista y acreedores a fin de encontrar un rescate. El segundo operador turístico a nivel global y el más antiguo del mundo ha dejado en tierra a más de 600.000 viajeros con una decisión que golpea con especial dureza en España a los dos archipiélagos.

Precisamente en las Islas Canarias, la noticia de la quiebra de Thomas Cook ha pillado por sopresa a los padres de Sarah Budd, una pareja de octogenarios que debían regresar este lunes por la noche a Birmingham y que se han quedado atrapados en Lanzarote. "Tenían que aterrizar a las 23.50 y lo han cambiado a las 03.50, si asumimos que han conseguido un billete", explica a 20minutos la británica.

"Es asqueroso cómo los han tratado, como veraneantes mayores que son. El hotel pedía que abonasen la estancia completa antes de darles los detalles del vuelo, así que no sé si van a poder volar o no", relata angustiada Sarah, que narra que sus padres ya pagaron el viaje entero a Thomas Cook. "Les piden que lo paguen y soliciten después un reembolso", matiza.

Preocupada, la británica lamenta la confusión y el cansancio en los que se han visto sumidos sus progenitores, de 84 y 82 años, que "tienen problemas de salud" y viajan cargados con una "abundante cantidad de medicamentos".

"Mi padre padece una afección cardíaca. Espero que puedan volver sanos y salvos, pero no tengo ni idea de si los han obligado a pagar dos veces sus ya caras vacaciones", desea con congoja Sarah.

Emma: "Ha sido muy estresante"

En las Islas Baleares se encuentraban de vacaciones Emma y su familia, que debían tomar un vuelo de regreso a Glasgow desde el aeropuerto de Menorca la mañana de este lunes. Después de unos días de descanso en los que han disfrutado de las playas del archipiélago, su estancia se ha truncado en el último momento. "Ha sido una situación muy estresante, no saber si íbamos o veníamos", cuenta a 20minutos la joven escocesa.

"Hemos llegado al aeropuerto de Mahón a las 8.40 y hemos tenido que esperar en la cola del mostrador de facturación cerca de dos horas. Nos dijeron que no podían darnos las tarjetas de embarque porque en Glasgow tenía dificultades técnicas", explica Emma.

Tras algo más de dos horas y media de retraso, detalla, el avión ha emprendido el vuelo y ha partido hacia Glasgow. Esta demora ha sido suficiente para truncar los planes que la joven tenía para esta misma tarde, y la ha obligado a vender las entradas de un concierto al que planeaba acudir con su hermana: "Me siento muy irritada".

"Había gente por todas partes (en el aeropuerto), estaba abarrotado. Ha sido necesaria mucha paciencia por parte de todos", apunta, al tiempo que recalca la amabilidad del personal del aeropuerto y la aerolínea en todo momento.

En el mismo aeropuerto que Emma se encontraba Michael, un joven británico que no ha dudado en dejar constancia de cómo se encontraban las instalaciones, llenas de turistas que esperaban pacientemente recibir información y poder tomar un avión que les permitiera llegar a sus destinos.

Nick: "Nos hemos sentido abandonados"

En el otro extremo del mundo, Nick y Diane vivían una situación parecida. Después de una semana y media de vacaciones paradisíacas en Playa del Carmen (México), el miércoles comenzaron a recibir unos preocupantes mensajes desde Reino Unido que les alertaron de la situación y les hicieron pensar que tal vez su escapada no tendría un final feliz. Desde entonces, vivieron sumidos en la incerteza y acuciados por las dudas de si podrían regresar a casa con normalidad.

"Mi madre, en Plymouth, nos escribió y nos avisó de que había un problema. Buscamos a la representante de Thomas Cook, pero no hubo suerte. Era la gente británica que llegaba la que nos daba algo de información", relata a 20minutos Nick, que detalla que contactaron con el operador turístico y les informaron de que "todo estaba en orden" y que su viaje seguía programado para este lunes, tal y como estaba previsto.

"Frustrado y enfadado", Nick denuncia que hasta este domingo la compañía turística les aseguró que "todo estaba bien", aunque la representante de Thomas Cook "no sabía que estaba pasando". "Lo peor es la falta de información, nos hemos sentido abandonados", afirma el británico ante la incertidumbre de cómo volverán a Inglaterra.

Para tratar de disipar las incógnitas de su regreso, Nick y Diane se pusieron en contacto con la Autoridad de la Aviación Civil que les ofreció la posibilidad de viajar este lunes, aunque no saben si acabará materializándose.

"Se podría y se debería haber hecho algo antes para evitar esta situación", lamenta amargamente Nick, mientras recoge sus maletas de la recepción del hotel para ir al aeropuerto sin saber qué se encontrará allí.