Susana Cortés, la joven que murió en Viladecans (Barcelona) después de que su pareja le diera una paliza y la dejara agonizar por una bajada de azúcar sin auxiliarla, estaba completamente desnuda, tirada en el suelo y con el ojo amoratado cuando falleció.

Así lo ha denunciado su hermano Daniel en el programa Espejo Público de Antena 3. "La noche del viernes al sábado le pega una paliza y ella se fue al bar a trabajar con el ojo hecho polvo. La noche del lunes al martes, mi hermana le pide ayuda porque se encontraba mal pero no quiere ir al hospital, que está a 300 metros de distancia, porque mi hermana tenía el ojo morado. Cuando fui al Juzgado pedí ver las fotos de mi hermana, que estaba desnuda en el suelo, con el ojo morado", ha relatado.

Daniel ha explicado también que después de que su hermana muriera a las 7.00 horas de la mañana, el detenido se fue a devolver un coche de alquiler que tenía que devolver a las 9.00 horas de ese día.

"Un mes antes, mi hermana tuvo una costilla rota y toda la espalda amoratada y nos dijo que se había caído en el sofá", ha agregado.

Daniel ha explicado que cuando llamaba a su hermana era el presunto agresor quien le cogía el teléfono para evitar sospechas, pues el agresor "le pegó muchas palizas".

El hermano de la víctima ha relatado asimismo que en una ocasión su sobrino e hijo de Susana descubrió que su madre tenía los brazos amoratados. "No te has podido caer. Esto ha sido Mariano", dijo el niño, según el relato de Daniel, que ha asegurado que su hermana le pidió en ese momento a su hijo que no dijera nada a su padre (ex de la víctima).

"Le graba once vídeos. Se ve a mi hermana desnuda, en el suelo, desnuda... ya puedo pensar otra cosa", añadió este fin de semana.

Minuto de silencio

El Institut Català de les Dones (ICD) ha convocado este lunes un minuto de silencio en señal de duelo por este crimen machista de Viladecans (Barcelona), donde fue detenido un hombre por dejar morir a su pareja con una hipoglucemia y grabar su agonía con el móvil.

Los Mossos d'Esquadra detuvieron el pasado miércoles al hombre, de 49 años, acusado de un delito de homicidio y otro de malos tratos y que ya ha ingresado en prisión por orden judicial.

La pasada semana se cerró con cuatro mujeres asesinadas víctimas de la violencia machista —dos de ellas en presencia de los hijos— y otras dos más que, aunque no figuran en las cifras oficiales por no ser pareja del agresor, han muerto a manos de uno de los presuntos asesinos.

Desde 2003, año en el que comenzaron a registrarse los crímenes machistas, 1.017 mujeres han sido asesinadas en agresiones de este tipo, cifra que se elevará a 1.019 de confirmarse de forma oficial estos dos últimos casos conocidos el fin de semana.

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