Julio Anguita: "Mi hipotético regreso sería el acta de defunción de IU"

  • Entrevista con el ex coordinador general de IU.
  • "Zapatero es un neoliberal con cuatro brochazos progres".
  • "Rompí toda relación con Aznar cuando invadió Irak. Me dio el pésame por la muerte de mi hijo y ni siquiera le contesté".
Julio Anguita, en un momento de la entrevista. (JORGE PARÍS)
Julio Anguita, en un momento de la entrevista. (JORGE PARÍS)
JORGE PARÍS

Con camiseta y chándal, arreglado pero informal, Julio Anguita ‘sujeta’ la columna del pórtico por el que se accede a su bar favorito de Córdoba. El histórico líder de IU acaba de llegar del gimnasio y está en forma. Ha presentado un documento para refundar IU y tiene otro preparado sobre el nuevo papel del PCE. ¿Volver? Nunca. ¿Irse? Jamás.

Ha certificado la muerte de IU y, al tiempo, usted que tiene fama de Mesías presenta un plan para la resurrección…

Primero un comentario sobre la fama. Quien algún día se tome la molestia de leer mis escritos verá que soy un hombre extraordinariamente laico en la política porque todo lo he ligado a propuestas concretas. IU para mí está muerta. Lo que ocurre es que en estos momentos hay un desierto enorme a la izquierda del PSOE que se va a ver atravesado por problemas sociales en aumento, desde la precariedad al paro, las hipotecas, las necesidades de vivienda. Eso va a crear una presión social, una situación de malestar que puede hacer posible que desde fuera le llegue a IU la posibilidad de engancharse a ello y dar una respuesta.

La crisis económica es una oportunidad de salvación y de galvanizar energía

Es decir, que la crisis económica es una oportunidad de salvación…

Evidentemente. Es una oportunidad además para galvanizar energías. En 1986 IU se creó desde bastantes soledades: e l PCE había sido derrotado y se había quedado en cuatro diputados, el PASOC, Federación Progresista, los carlistas… De aquellas debilidades, de aquellas soledades se articuló una propuesta al aire de la movilización contra la OTAN y funcionó.

Su visión de la vieja IU es patética: luchas intestinas, degradación política y personal, reinos de taifas. ¿En qué medida es usted responsable de ello?

Me limito a describir. Muchas de estas cosas surgen en mi época. En mi informe a la IV Asamblea Federal formulé la autocrítica más dura que jamás un dirigente político se ha hecho a él y a la organización. El documento se aprobó prácticamente por unanimidad. Los problemas vienen de antes pero se manifiestan en mi época. Nunca lo he ocultado.

La situación de Llamazares

Usted no suele hablar de dirigentes pero la política la hacen las personas.

Sí, lo que pasa es que hay una tendencia a acumular toda la responsabilidad en la figura del máximo dirigente, y no estoy de acuerdo.

Gaspar Llamazares no será el único responsable de la situación actual, pero sí el principal.

La responsabilidad es de la dirección. Coger como cabeza de turco a un dirigente que pierde unas elecciones es una filosofía de empresa privada, y esa filosofía no es la mía. No comparto que una persona pague las consecuencias de todo porque es el líder. Dentro de la dirección será el más responsable.

Usted apoyó a Llamazares en las Asambleas de 2001 y 2004. ¿Se arrepiente?

Lo importante para Gaspar Llamazares es que nadie le ha dicho que renuncie al escaño

Esto no es así. Ostensiblemente, fui de número dos en la candidatura de Gaspar Llamazares, pero deje que explique algo. En 1997 hubo una cena cerca de Telecinco, en El Jardincito, en la que planteé mi dimisión. A dirigentes cercanos como Paco Frutos, Víctor Ríos, Antonio Romero, Rosa Aguilar, Mariano Santiso, Felipe Alcaraz y a alguno más les dije que quería irme. Estaba un poco harto de muchas cosas. Ellos dijeron que no, menos uno, Manuel Monereo, que entendió mis razones. No me hicieron caso pero empecé a preparar mi sucesión, que era doble: la del PCE y la de IU. Consulté con dirigentes y he conservado sus respuestas a cinco preguntas que les hice un verano. Tuve reuniones en la Fundación de Investigaciones Marxistas y allí se fue perfilando con un consenso amplio las personas que podían aspirar a la sucesión, que eran las siguientes: Gaspar Llamazares, Felipe Alcaraz, Francisco Frutos y Joan Ribó. En el PCE fue como una seda y en la de IU hubo un consenso en torno a Gaspar; fui a Asturias a comunicárselo pero ocurrieron una serie de hechos. Mi operación coincidió con la designación del candidato a las elecciones y a partir de ahí empieza una cierta tensión y se rompió el consenso. Yo le apoyé –enfrente tuve a Paco Frutos- porque fui consecuente con el compromiso que adquirí. Después ya no.

¿Le parece normal que tras los resultados Llamazares haya decidido no renunciar a su escaño? ¿Qué hubiera hecho usted?

No entro en motivaciones. Ha sido el candidato y tiene su escaño. Lo que yo hubiese hecho es irrelevante. Lo importante para él es que nadie le ha dicho que no.

Ocurren cosas extrañas en IU. ¿Cómo se entiende que una dirigente como Rosa Aguilar afirme que vota al candidato de otro partido y no pase nada?

Es un hecho chocante. Pero algo así, en una situación de excepcionalidad y de vacaciones a la legalidad interna, colocado junto a otros acontecimientos como elegir cargos saltándose los estatutos o adecuar los estatutos a situaciones concretas, resulta que es un eslabón más en una cadena poco edificante.

El País Vasco

Con usted de coordinador general, ¿hubiera sido posible que Ezker Batua formara gobierno con el PNV?

Sí, de la misma manera que el PSOE también gobernó con el PNV y que Aznar fue presidente de la mano de un tal Arzalluz. Yo defendí, y los seguiré haciendo, el pacto con el PNV. ¿Razones? Políticas concretas. La política de vivienda de Madrazo es la más de izquierdas que hay en todo el Estado español, incluyendo el Gobierno de Zapatero y el de la Generalitat. Le recuerdo al PSOE que gobernó 12 años con el PNV y que llevó Educación, donde se criaron los chiquitos de la kale borroka. Siempre defenderé un pacto con programas de por medio. No soy nacionalista pero no persigo nacionalistas; otra cosa es que maten.

¿Defiende también la consulta de autodeterminación de octubre?

Soy ferviente partidario del derecho de autodeterminación, aunque esta consulta no tiene encaje jurídico. Pero sí plantea algo que habrá que hacer desde la Administración central, simplemente para enfrentarse a los nacionalistas. Habrá que decir como el jugador de póquer: las veo. Porque hoy, incluso donde hay más nacionalismo –que no es en Euskadi sino en Cataluña-, habrá que consultar a la población. Pienso que va a ser una derrota de los nacionalistas.

La relación IU-PSOE

Demonizar al PP ha sido el suicidio; no entiendo cómo no se ha podido ver
¿El PSOE cuanto más lejos, mejor?

No. El PSOE cuanto más cerca de un programa, mejor. Hablo a través de mi memoria. Desde la tribuna del Congreso una vez se le ofrecieron a Felipe González 25 puntos, diciéndole sabemos que somos menos que usted; otra vez, se le ofrecieron 11 puntos; otra vez –lo que desmiente la teoría de la pinza- estuvimos cuatro meses negociando un programa cuando ya dejó de ser presidente del Gobierno. Y se rompió porque no coincidíamos con la política fiscal. Por tanto, con el PSOE o con San Benito. Si hay un programa, ¿por qué no?

Entonces hablaba incluso de ‘sorpasso’, de adelantar al PSOE.

Doy mi palabra que no sé dónde está el líder que IU necesita, pero tiene que haberlo

Y me voy a explicar. Hay que intentar ser superiores, ¡pues faltaría más! Tenemos que crecer y ese crecimiento implica superar al PSOE. ¿O es que una empresa no entra en competencia? ¿O es que Zapatero no ha pedido el voto útil de IU? ¿Es que nosotros no tenemos derecho? Sigo defendiendo el sorpasso. Lo que pasa es que hay compañeros que tienen un complejo de inferioridad que asusta. Es evidente que somos muy pocos pero tenemos por delante mucho tiempo.

Del ‘sorpasso’ se llegó en estas elecciones a rogar entrar en un Gobierno de coalición.

Pedir un Ministerio en las circunstancias que estaba IU fue un poco extravagante. Pero esa subsidiaridad no sólo se ha manifestado cuando se han votado cosas contra lo que se ha dicho en la dirección federal de IU –el Presupuesto, el canon digital, etc-, sino que se ha manifestado en un santo temor a que nos acusen de connivencia con el PP. Ese complejo de inferioridad de “es que ni vayan a decir que…”. Que digan misa. Usted no diga nunca contra la derecha; limítese a atacar las políticas de derechas, que no solamente son del PP. En política fiscal la política del PSOE es de derechas y contraria a la Constitución. El eslogan de todos contra la derecha en santa cruzada es ridículo y letal. Ya se ha demostrado.

La estrategia de IU

¿Demonizar al PP ha contribuido al propio hundimiento de IU?

Ha sido el suicidio. No entiendo cómo no se ha podido ver. Una vez nos pidió Aznar una moción de censura contra Felipe González. Fue en aquella época en la que el PSOE era sinónimo de corrupción, robo y crímenes de Estado. Le dije antes de plantearlo en la presidencia federal: “José María esto no va a salir”. Él se comprometía a si era elegido presidente, convocar elecciones de inmediato. En el debate parlamentario le pedimos a Felipe la dimisión pero con una diferencia: no pretendimos que se convocaran elecciones sino que el PSOE pusiera a otro.

¿De dónde tiene que venir la transfusión externa que, según usted, precisa IU?

Desde la segunda fila se pueden aportar muchísimas cosas
Ahora fuera de IU hay personas muy valiosas, algunas que se fueron desencantados de IU, muchos colectivos que creen que otro mundo es posible pero no han sido capaces de organizar algo potente. Hay mucha gente expectante. Ese es el mundo exterior del que hablo.

¿Existe alguna circunstancia por la que aceptara encabezar la refundación?

Es imposible por tres razones. Por razones políticas: he sido durante años el dirigente máximo del PCE e IU y la vuelta significaría que el proyecto está muerto, que es incapaz de generar sus propios dirigentes. Mi hipotético regreso sería el acta de defunción de IU. También hay razones personales. Desde que me operaron y me vine a Córdoba, soy otra persona: me hago cinco días de gimnasio, nado 40 minutos, hago aparatos, tengo tiempo para escribir, para pasear. Y razones familiares: bastante ha sufrido mi familia. Eso sí, voy a estar en candelero porque soy conocido y he hecho una propuesta. A lo que estoy dispuesto a debatir.

Ha pedido una renovación del 75% de los dirigentes. ¿Cuál es el criterio? ¿La edad? ¿La permanencia en el cargo?

El que decida la gente que va a renovarse. Por principio no creo que la edad sea fundamental. Hay personas mayores muy lúcidas y jóvenes que ya están marcados con todas las trapacerías de la política. Eso tienen que decidirlo las organizaciones. No se está diciendo a las figuras máximas que se vayan. Yo he estado en Córdoba colaborando con IU. Desde la segunda fila se pueden aportar muchísimas cosas.

Aceptando su famosa máxima de “programa, programa, programa”, también hace falta un líder. Usted lo fue. ¿Dónde está el líder que precisaría IU?

Doy mi palabra de honor de que no lo sé. Tiene que haberlo. Si hay una sinfonía, si hay una buena partitura saldrían los solistas. Buscar primero el líder sin tener discurso es un error. Tranquilos, ya aparecerá. Hay que tener claro que quizás se pase una travesía del desierto. Ya llegarán las elecciones. Mientras nuestra actividad ha de estar en la calle. Hay que crear las redes, construir de abajo hacia arriba. Exige una paciencia tremenda pero no tenemos otra salida.

Su visión de la nueva IU es casi idéntica a la que usted dirigía. ¿Hablamos de lo mismo?

Bueno, añadiéndole alguna cosa. Por ejemplo, el tema de la III República, que hay que construir. No estoy de acuerdo con el recuerdo permanente de la II República. Ya estñá bien. El problema es la tercera. ¿Acabar con el Rey? Mire, el Rey es el último problema. Lo importante es que haya trabajo, decencia, ética y honestidad, políticas de paz. Hay también elementos de subrayar la democracia interna, la publicidad de los censos, concreciones acerca de la sociedad del pleno empleo, desarrollo sostenible, un plan energético alternativo. Evidentemente, en la base es un 90% de lo que había antes. Yo no soy un tío que se saque conejos de la chistera.

¿Los problemas de IU se acabarían con otra ley electoral?

No, al margen de que haya que acabar con esta ley electoral. Podríamos seguir igual de erráticos, igual de acomplejados y de seguidistas, no sólo del PSOE sino también de los sindicatos.

La política de ZP

¿Zapatero es realmente de izquierdas?

Zapatero es un hombre neoliberal con cuatro brochazos progres.

Lo importante es que la mujer gane igual que un hombre por el mismo trabajo y sea tratada igual
¿Es progre la paridad en el Gobierno?

Yo soy de la izquierda clásica, de la contradicción capital-trabajo. Lo que no sea eso, es adjetivo. Por tanto, que ponga más o menos mujeres es una nota, un brochazo de diseño. Lo importante es que la mujer gane igual que un hombre por el mismo trabajo y sea tratada igual. Esa es política de izquierda. Lo otro es un guiño a cierta progresía, que está bien, pero mientras no solucionen el problema laboral de las mujeres que no me cuenten historias. El feminismo ha aportado cosas a la izquierda, que defendía la igualdad pero respecto a la mujer lo defendía menos. El ecologismo serio ha corregido algo que Marx, un hijo del XIX que creía en el progreso ilimitado, no tuvo muy en cuenta. Sin ser feminista, ecologista o pacifista, soy de izquierdas y esos discursos me han enriquecido y me han aportado lo que me faltaba.

¿Qué hay que hacer con el PCE?

He elaborado otro documento que se titula ¿Y el PCE? Lo tiene el secretario general, Francisco Frutos, y cuando acordemos se hará público. Hay que hacer una gran transformación del PCE.

Aznar y el PP

Hay otra crisis, la del PP. ¿Cree que Aznar igual que ha hecho usted acabará interviniendo?

El PP tiene un drama fundamental, que es que su política económica le ha sido usurpada por Zapatero. Comparten además políticas sociales. Le recuerdo que con Aznar los sindicatos sellaron un gran acuerdo en 1997. Y como no hay diferencias, el PP ha cogido la bandera de España en el sentido más trabucaire y ha pretendido establecer en el asunto del terrorismo la línea divisoria.

¿Y Aznar intervendrá?

Ya se rumorea que intervendrá.

¿Sigue manteniendo contacto con él?

No. Rompí toda relación cuando invadió Irak. Me dio el pésame por la muerte de mi hijo y ni siquiera le contesté. Puede que fuera una falta de civismo pero no pude soportar aquella ilegalidad, aquella situación de crimen de guerra.

Sin respirar

Adora: Nada.

Detesta: La falta de criterio

Teme: Al dolor, a la muerte, pero sin especial énfasis.

Aspira a: Vivir como ahora; me siento pleno. Siento que vivo

Colecciona: Nada.

Una manía: La puntualidad.

Un defecto: Soy excesivamente vehemente

Una virtud: La paciencia.

En dos palabras

¿Guarda algo bajo la cama? Nada. ¿Canta en la ducha? No. ¿Sigue bailando? Hace tiempo que no, pero de vez en cuando le doy a la salsa y al merengue. Es impensable en un hombre como yo, con esta cara de Greco, le guste tanto el cachondeo. En público me pongo una máscara. ¿Toma café? Tomo uno o dos al día; el resto son descafeinados. ¿Conserva amigos del colegio? Sí. Dos o tres ¿En qué caprichos gasta más dinero? No tengo caprichos. ¿Qué libro está leyendo? Estoy releyendo La crisis del Antiguo Régimen de Josep Fontana. Lo encontré en una librería de viejo y tenía el nombre de mi hijo. Había sido de él.

BIO: Nació en Fuengirola (Málaga) el 21 de de noviembre de 1941. Licenciado en Historia. Maestro. Alcalde de Córdoba entre 1979 y 1987. Ha sido secretario general del PCE entre 1988 y 1999 y coordinador general de IU (1989-1999). Problemas cardiovasculares aceleraron su retirada de la primera línea política.

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