Lentillas
Una mujer se coloca unas lentillas, en una imagen de archivo. COOCYL - Archivo

Miyako Aiko-Murray, una estudiante de 20 años de Londres, tuvo que dejar su trabajo y sus estudios a raíz de una infección ocular que le provocó la pérdida de visión y que desarrolló después de bañarse en el mar con lentillas.

La joven disfrutaba de unas vacaciones en Malta cuando decidió bañarse con las lentes de contacto. Sin embargo, poco después llegaron los problemas: comenzó a padecer migrañas y un dolor como si tuviera "metal en los ojos", según ha explicado al diario británico Metro.

Si bien en un primer momento los médicos de atención primaria descartaron cualquier enfermedad, sus síntomas fueron a peor hasta que un día se despertó sin visión. "Me desperté y me di cuenta de que no podía ver nada, ni cuando encendía las luces. Fue un shock", cuenta en declaraciones a ese diario.

Después de pasar meses por varios médicos, finalmente dieron con un diagnóstico de lo que le había pasado. Miyako tenía queratitis por Ancanthamoeba, una rara infección que daña la córnea del ojo, y que es más común que la desarrollen personas que usan lentes de contacto. Las gotas que le recetaron tampoco ayudaron a su recuperación y llegó a desarrollar cicatrices en la parte superior de la infección.

Tras este suceso, Miyako está todavía adaptándose a su discapacidad visual y a su nueva vida. "He tenido que dejar de hacer todas las cosas que me gustaban. Antes salía con mis amigos, era feliz. Componía música, me gustaban las artes escénicas, me encantaban los deportes y el gimnasio. No puedo hacer nada de eso ahora. Ya no veo a mis amigos, estoy excluida del mundo", ha indicado.

Un año después de lo ocurrido y animada por su familia, la joven ha decidido crear una página en la plataforma GoFundme para dar a conocer su enfermedad y recaudar dinero y ayudar a pagar la tecnología asistida que puede ayudarle a adaptarse a una vida sin visión. "Tengo que pagar por parches para los ojos, gafas, gafas especiales...", ha enumerado.