Según ha informado la UIB en un comunicado, el dispositivo permite simular de manera automatizada la liberación de aditivos y plastificantes procedentes de microplásticos, como puede ser el polietileno y el PVC, en agua de mar. El sistema simula la lixiviación de estos aditivos en un escenario que imite las condiciones reales en las que se produce este proceso al entorno.

Además, el sistema también hace un análisis continuo de los contaminantes mediante cromatografía líquida, una técnica para separar físicamente los distintos componentes de la muestra. De este modo, se puede estudiar de manera rápida los riesgos para la cadena trófica que pueden derivar de la presencia de microplàsticos en el mar.

La UIB ha recordado que la presencia de residuos plásticos en el mar es un problema de graves consecuencias ambientales. Los microplásticos proceden de la fragmentación de residuos plásticos y pueden llegar, con las sustancias nocivas que los integran, a la cadena alimentaria y, finalmente, a los humanos. De hecho, los aditivos con los que se ha probado el dispositivo han sido regulados por las autoridades europeas especialmente en cuanto a los usos relacionados con niños, por su toxicidad.