Megan Fox habla sobre sus peores años en Hollywood: "Creo que me adelanté al #MeToo"

  • "No quería que nadie me viera: ni hacerme fotos para revistas ni pasear por alfombras rojas", ha comentado.
  • "Cada hijo ha sido como abrir una puerta para encontrar una versión mejor de mí misma", ha confesado.
La actriz estadounidense Megan Fox lanza un beso al público, durante su participación en un desfile de moda en una tienda de Ciudad de México.
La actriz estadounidense Megan Fox lanza un beso al público, durante su participación en un desfile de moda en una tienda de Ciudad de México.
Jorge Núñez / EFE

Tampoco se puede hacer como si no hubiera ocurrido: hace algo más de una década, cuando Megan Fox estaba en la cúspide de la fama, cualquiera al que le preguntaras sobre ella pensaba que estaba ahí por su belleza y no por sus cualidades interpretativas. Era así.

Pero nunca s ehabía escuchado como ahora, cuando ha concedido una entrevista aEntertainment Tonight, cómo se sentía ella con respecto a todas estas miradas críticas continuadas que eran su pan de cada día.

Porque ella desapareció. Fue a partir de 2009. Y todo el mundo aceptó la versión de los señores de los despachos de Hollywood: es imposible trabajar con ella de lo problemática que es en cualquier rodaje.

Básicamente el relato que se vendió es el de una jovencita que ha pasado a ser una diva, a endiosarse, y que la única razón por la que pocos días antes de que empezase el rodaje de Transformers 3 fue que comparó al director, Michael Bay, con Adolf Hitler.

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Desde luego, la historia tenía miga, encajaba con el imaginario común de la actriz y encajaba, sobre todo, con la idea que tienen como rey Midas de Hollywood de Steven Spielberg, productor de la saga y que fue quien verdaderamente la echó: alguien a quien no le gusta la gente que da guerra (aunque dejó en el proyecto a Shia LaBeouf).

Los años oscuros

Además de que su versión de aquel momento no satisfizo a nadie ("Quiere ganarse una reputación de megalómano, es una pesadilla trabajar para ", dijo de su jefe), el teléfono de Megan dejó de sonar tanto como estaba sonando.

Y entró en sus peores años, una crisis mental en la que odiaba ser continuamente juzgada y vista como un cuerpo bonito y una cara hermosa, totalmente cosificada, sin nada más que ofrecer al mundo.

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Se colmó el vaso. Fue durante la promoción de Jennifer's body, una película de terror y humor en la que ella hacía de colegiala poseída por el demonio. Esa era la trama. Y aunque hay quienes defienden la cinta (sobre todo, el buen encaje de humor y gore que supo imponer la guionista, Diablo Cody), Megan Fox no lo pudo pasar peor.

"Creo que tuve un auténtico colapso psicológico en el que sencillamente no quería hacer nada. No quería que nadie me viera: ni hacerme fotos para ninguna revistas ni pasear por ninguna alfombra roja", relata Fox.

La actriz, que actualmente tiene 33 años, asegura que sentía "miedo" de exponerse "a la opinión pública". "Estaba segura de que, de alguna manera, todos iban a burlarse de mí, gritarme y lapidarme simplemente por estar ahí. Así llegué a un momento muy oscuro de mi vida", rememora.

Pre #MeToo

"No fue solo en esa película. Me sentía así todos los días de mi vida, todo el tiempo, en cada proyecto en el que trabajé y con cada productor con el que me crucé. Lo que me llevó al colapso venía de mucho antes", dice la intérprete sobre lo cosificada que se sentía.

Y esa cosificación, que ella había denunciado asegurando estar "hipersexualizada" en todas las cintas en las que participaba e incluso en la vida real, hicieron que nadie la creyese cuando habló de que tenía la sensación (y el miedo) de que cualquier hombre podía abusar física y psicológicamente de ella.

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"En cierto modo, cuando conté lo mal que lo había pasado rodando Transformers, pienso que me adelanté al movimiento #MeToo antes de que el #MeToo sucediera", afirma sobre aquellos años en los que la sociedad aún no comprendía el problema.

"Yo estaba ahí hablando alto y claro sobre todo esto, diciendo 'Hey, estas cosas me están pasando a mí y no están bien' y la única respuesta que recibía por parte de todo el mundo es 'Oh, bueno, jódete. No nos importa, te mereces lo que te pasó'", argumenta la actriz.

Según ella, a la gente "no les importaba" su mensaje porque no les convenía: "Solo se fijaban en mi aspecto, en la ropa que llevaba y en los chistes que hacía por aquella época".

Cómo salir

Tras ello, sin embargo, conoció al actor Brian Austin Green, de Sensación de vivir (aunque le confundió con Justin Timberlake), y todo aquel pasado dejó de importarle: se casó en 2010 y han tenido tres hijos juntos: Noah, Bodhi y Journey River.

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"Cuando me quedé embarazada fue la primera vez que sentí que podía ver todo aquello desde arriba, que podía respirar y que podía ser normal", asegura la actriz, cuya última película, Zeroville, de James Franco, se presentará en la Sección Oficial del Festival de San Sebastián (aunque a última hora, y con polémica, la han retirado y se proyecte fuera de concurso por haberse estrenado ya en cines de Rusia).

"Y luego llegó el siguiente, y el siguiente... Cada hijo que he tenido siempre ha sido como abrir una puerta para encontrar una versión mejor de mí misma", finaliza Megan Fox sobre lo que ha sido para ella la maternidad.

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