Se disparan las multas a patinetes eléctricos en Barcelona

Un agente de la Guàrdia Urbana multando a un patinete eléctrico.
Un agente de la Guàrdia Urbana multando a un patinete eléctrico.
AYUNTAMIENTO DE BARCELONA

Las sanciones de la Guàrdia Urbana a vehículos de movilidad personal (VMP), entre los que reinan los patinetes eléctricos, se han disparado este año en Barcelona. Si en todo 2018 se impusieron 3.512, solo entre los meses de enero y julio de 2019 se contabilizaron 10.197, casi tres veces más. Son datos que han facilitado a 20minutos.es fuentes del Ayuntamiento, que atribuyen este incremento sobre todo al "aumento de la presencia de estos vehículos" –no existe un censo pero a la vista está–, a pesar de que hasta septiembre del año pasado la actividad sancionadora fue más baja porque se dio un tiempo para que los usuarios se habituaran a la normativa para VMP, aprobada en 2017.

Las cifras señalan que en el caso de los de uso particular, las multas durante los siete primeros meses de este año fueron 3.167, casi dos veces más que en todo el año pasado (1.898). En cuanto a los de alquiler compartidos, reflejan que se impusieron 6.580 de enero a julio de 2019, un número que multiplica por cuatro el de 2018 (1.614).

Si las sanciones se incrementaron más en este último grupo fue porque además de crecer la cantidad de VMP de 'sharing' en Barcelona, este año ha aumentado la presión de la Urbana sobre estos artilugios, que se mueven por la ciudad aunque lo tienen prohibido hasta que el Ajuntament elabore una regulación específica para ellos, prevista para el próximo abril.

En cuanto a las causas de las multas, de entre 100 y 500 euros, los datos municipales muestran que en el caso de los VMP particulares, la principal es circular por lugares que tienen vetados. De las 3.167 multas que se impusieron a estos artilugios en los siete primeros meses de este año, 1.517 fueron por este motivo. Les siguieron muy de cerca las sanciones motivadas por una circulación de riesgo (1.516), que se da, explican fuentes municipales, "por ejemplo, cuando se conduce con auriculares o de forma temeraria".

Entre los VMP de alquiler, la mayoría de denuncias, 3.787 de 6.580, fueron por no tener licencia y en el segundo puesto del ranking se situaron las que se impusieron por estacionar incorrectamente (2.768), por ejemplo, en aparcamientos para bicicletas o atados a señales de tráfico, farolas o semáforos.

Hasta principios de septiembre, el Ayuntamiento solo perseguía a los vehículos de movilidad personal de 'sharing' a través de la actividad sancionadora, pero desde entonces ha dado un paso más y los requisa, pues las multas no han servido para que las empresas que los explotan dejen de operar en Barcelona.

Según la información que maneja el Consistorio, existen dos compañías de alquiler, Reby y Bird, que ofrecen patinetes, y otra, Looper, sillas de ruedas eléctricas, una modalidad que el gobierno municipal no piensa permitir ni cuando esté lista la normativa para los VMP, pues considera que estos vehículos deben ser solo para personas con movilidad reducida.

El pasado 10 de septiembre, aseguró la regidora de Mobilitat, Rosa Alarcón, la Guàrdia Urbana trasladó en un solo día al depósito municipal 17 patinetes de Reby y Bird y 16 sillas de Looper, una actuación que se llevó a cabo después de que estas empresas recibieran 1.500 multas de 100 euros cada una desde el 16 de agosto, es decir, en menos de un mes.

Respecto a accidentes de vehículos de movilidad personal, las mismas fuentes municipales señalan que el Ayuntamiento todavía no dispone de datos publicables, pero a juzgar por el último informe anual de la Fiscalía General del Estado, son mucho menos numerosos que las sanciones. Según el estudio, en 2018 se registraron 273 siniestros de patinetes eléctricos en 44 ciudades españolas, una media de seis por cada una.

La Fiscalía recuerda que estos artilugios no son "juguetes", sino vehículos que deben respetar las normas de seguridad vial, y considera necesaria una legislación estatal que además de a patinadores, plantee responsabilidades a comercios y ayuntamientos. Y es que aunque señala que los usuarios, en muchos casos, no respetan las normas de circulación, remarca que los vendedores no proporcionan suficiente información y a veces ofrecen patinetes cuyo límite de velocidad se puede cambiar con la ayuda de internet. Respecto a los ayuntamientos, apunta que ponen en marcha normativas municipales poco efectivas.

25 empresas a la espera

25 compañía de alquiler de patinetes eléctricos compartidos acordaron con el Ayuntamiento no operar en Barcelona hasta que exista una normativa municipal para ellas.

Según el Consistorio, si todas abrieran, habría unos 10.000 vehículos de este tipo en la ciudad.

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