Albert Rivera
El líder de Ciudadanos, Albert Rivera, sale del Congreso. EFE/ Zipi

"El señor Sánchez no acepta los resultados electorales, no acepta que España pide diálogo y acuerdo". Con esas palabras empezó Albert Rivera el día después. El día después de que España haya quedado abocada a una repetición electoral el 10 de noviembre, y de nuevo, el presidente de Ciudadanos culpó de la situación al todavía presidente en funciones por "echar la bronca a los españoles por cómo votan". Según Rivera, "el señor Sánchez no acepta los resultados electorales, no acepta que España pide diálogo y acuerdo".

Además, le culpa de haber "cerrado la puerta a una opción constitucionalista" después de desechar la oferta de Cs. Para el presidente naranja, su homólogo socialista "no entiende que en una democracia parlamentaria, si quieres ser presidente tienes que tener mayoría y llegar a acuerdos".

Albert Rivera recordó, en este sentido, que su partido se movió. "Algunos pensábamos que teníamos que hacer algo", dijo en lo referente a su oferta de "condiciones básicas" que Sánchez "no escuchó". Reveló lo que le dijo el líder del PSOE: "Sánchez frustró cualquier opción de acuerdo y me dijo que no quería reunirse con nosotros". En un discurso centrado en desacreditar a Sánchez, Rivera afeó las formas del presidente: "Despachó con una carta la propuesta seria de mínimos que le hizo la oposición para desbloquear la legislatura".

Así, Rivera entiende que los españoles "estén cabreados, porque tienen motivos" y se compromete a "escucharles". Terminó sentenciando que el presidente en funciones "no ha estado a la altura" y que los votantes "lo saben". Por otro lado, el líder de Cs defendió la pluralidad en cuanto a formaciones políticas. "Preocupa que el viejo bipartidismo bloquee el país ante la nueva realidad del multipartidismo, que implica diálogo y acuerdos", expresó.

Con la mirada ya puesta en el 10-N, Rivera reiteró su ofrecimiento al líder del PP, Pablo Casado, para formar "un gobierno alternativo" en caso de que "dieran los números" después de los comicios, emulando así las fórmulas de Andalucía o Madrid. "Da igual quien quede por delante", sostuvo, antes de añadir ya se marca incluso plazos, porque formará gobierno "en un mes y ni los ministerios ni los nombres de los ministros serán un escollo".

Sobre la foto con Iglesias

En otro orden de cosas, Rivera ha señalado que el PSOE está "criminalizando" a los diputados del Congreso publicando fotos por las redes cuando se cruzan por los pasillos o cuando representantes de formaciones opuestas hablan con educación en la cafetería.

"A mi no me importa nada que me hagan una foto en el escaño, ni tan siquiera en la cafetería", ha dicho tras bromear con que lo peor sería que ya se la hicieran en el "lavabo", pero ha recordado que el PSOE es un partido con más de 40 años de historia y que "no puede superar estas líneas".

El alcalde de Valladolid, el socialista Óscar Puente, colgó ayer en Twitter una imagen en la que se ve a Rivera y a Iglesias en la cafetería sentados y conversando y añadía: "Les va a ir bien a estos dos".

"¿Señor Puente con quién podemos hablar? ¿hay que ser socialistas solo para tomar café?", ha ironizado Rivera tras afirmar que la "pena" fue que el presidente del Gobierno en funciones no le llamara para tomarse "ese café" ya que "ese café y esa reunión es la que sí se tenía que haber producido".

Además, ha criticado que la imagen se tomara en contra del reglamento del Congreso, tal como ha recordado la presidenta de la Cámara, Meritxell Batet, al incidir en que está prohibido grabar o tomar imágenes de las sesiones y en los espacios anejos a la Cámara "previstos para el uso privado" de los parlamentarios.