En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, se recoge que la mujer fue contagiada con la hepatitis aguda B, por su entonces pareja en el transcurso de su relación de noviazgo estable desde el 1 de noviembre de 2016 hasta el 31 de abril de 2017, en el curso de la cual mantuvieron relaciones íntimas.

Se considera probado además que el hombre era "sabedor de que podía ser portador del virus y no informó de esa circunstancia, ni adoptó medidas preventivas para evitar su transmisión".

También considera probado el juez que la mujer, asistida por la letrada Paula Cienfuegos, sufrió "un daño moral con la angustia y zozobra derivada de las consecuencias del contagio de la enfermedad tanto a nivel personal, como familiar y de relación con las personas más próximas por el miedo a ser fuente de contagio, como a nivel social en sentido amplio por el temor al rechazo social".

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