Los Mossos investigan quién profanó un nicho para robar las joyas del difunto

  • El muerto es un patriarca gitano.
  • La familia acusa a los trabajadores del cementerio.
  • Ocurrió en el barrio barcelonés de Sant Adreu.
El Juzgado de Instrucción número 27 de Barcelona y los Mossos d'Esquadra investigan si los trabajadores del cementerio de Sant Andreu de la capital catalana profanaron un nicho para
robar las joyas del difunto, un patriarca gitano, a raíz de la denuncia presentada por la familia del fallecido.

La viuda y los hijos de Francisco M.A. sospechan de los empleados porque aseguran que éstos sabían que el hombre fue enterrado con objetos de gran valor, el nicho se encuentra a tres metros de altura, por lo que es necesario utilizar alguna de las carretillas que utilizan los trabajadores. Además, la lápida y el muro de ladrillos fueron encajados en el hueco y eso, a su entender, descarta que la
profanación de la sepultura fuera fruto de una gamberrada.

El 27 de abril, justo un mes después de que Francisco M.A. falleciera a los 80 años, la viuda y los hijos del difunto fueron a visitar la tumba como hacían cada domingo. Al llegar, encontraron tiza en el suelo, pero en un principio no le dieron mayor importancia.

Sin embargo, el hijo mayor del fallecido, Rafael M., explicó que al acercarse, vieron "manchas de yeso desde el suelo hasta el nicho" y que cuando subió a una escalera para colocar dos fotografías en la lápida, situada a tres metros de altura, descubrió que
las tiras laterales de mármol estaban rotas y que la pared de ladrillos que cierra la sepultura se aguantaban "sólo por una espátula de madera". Del interior del nicho "
salía un olor impactante", agregó.
El difunto tenía la postura cambiada y la camisa por fuera y con manchas de yeso
El hombre avisó a uno de los empleados, quien confirmó que tanto la lápida como la pared de ladrillos estaban encajadas y no fijadas, pese a que el día del entierro, la sepultura
se selló con cemento. Tras pedir explicaciones a los responsables del cementerio y sólo recibir "
excusas increíbles" por teléfono por parte del director, la familia del fallecido denunció los hechos ante los Mossos d'Esquadra.

Para esta familia gitana y evangelista es muy importante la preparación del féretro del difunto, a quien entierran con sus objetos de valor, en este caso, dos relojes y un anillo de oro y otro reloj de acero,
valorados en más 41.000 euros, según dijo el hijo mayor de Francisco M.A. Por eso, cuando Rafael M. se asomó al nicho y vio a su padre en el ataúd, pudo reconocer en seguida que
había sido movido. "Tenía la postura cambiada y la camisa por fuera y con manchas de yeso", señaló.
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