Menores desaparecidos
Menores desaparecidos. SOSDESAPARECIDOS

El silencio sobre el paradero de un ser querido hace saltar todas las alarmas. Y, según pasan los días y ese silencio permanece sin cesar, el drama es aún mayor. Pese a que la mayoría de las denuncias por desaparición suelen resolverse en apenas una semana, las cifras son desoladoras. En España, se mantienen más de 12.000 denuncias activas por desaparición, algo que se ha multiplicado en los últimos años. Nuestro país ha vivido momentos dramáticos sobre desapariciones que impactaron por situaciones inexplicables que complicaban la investigación del caso.

Algunas de esas desapariciones que más han conmocionado a nuestro país son las siguientes:

Juan Pedro Martínez (desaparecido el 25 de junio de 1986 a la edad de 9 años)

Este suceso, conocido como el caso del niño de Somosierra, tuvo lugar hace 33 años. Juan Pedro era un niño que vivía en Murcia, un magnífico estudiante y muy querido por su familia. Como premio a su buen rendimiento escolar, sus padres le dieron la sorpresa de hacer un viaje a Bilbao.

 Como premio por su brillante expediente académico en el último año, el 25 de junio de 1986, Juan Pedro y sus padres, Andrés y Carmen, partieron hacia Bilbao. Lo hicieron en un camión cisterna que contenía más de 20.000 litros de ácido sulfúrico, pues el padre del niño era camionero. Sin embargo, en aquel viaje llegó la tragedia. La familia sufrió un gravísimo accidente por exceso de velocidad en la Nacional 1, en Somosierra. Los padres del muchacho no sobrevivieron al fatal desenlace.

Pero el misterio se desató cuando la Guardia Civil, creyendo que en el camión solo viajaban los padres del niño, comunicó a la abuela de Juan Pedro lo ocurrido y ella, desolada, preguntó dónde estaba su nieto. Se valoró la posibilidad de que el pequeño hubiera muerto y los restos se hubieran disuelto en el ácido, pero pronto se descartó esa posibilidad. Varios testigos aseguraron que vieron a una furgoneta en la que viajaban dos mujeres (una de ellas, anciana) y un hombre, parar al lado del vehículo siniestrado. Se barajó la posibilidad de que pudieron llevarse al niño, pero nunca llegó a confirmarse.

En 1987, el dueño de una autoescuela en Madrid contó a la Policía que una anciana ciega iraní había acudido a su negocio preguntando por la embajada estadounidense, y que le acompañaba un niño que parecía estar desorientado. El dueño de la autoescuela dijo estar absolutamente convencido de que aquel niño era Juan Pedro. Los investigadores sospecharon que esa mujer era una de las integrantes del vehículo que, supuestamente, se paró al lado del camión siniestrado. No obstante, nada más llegó a saberse de esta pista, que quedó en agua de borrajas.

Ese mismo año, se encontró heroína oculta en un compartimento cuando se examinaba el camión. La Policía trabajó a partir de entonces con la posibilidad de que Andrés, el padre de Juan Pedro, tuviera alguna relación con el narcotráfico. La familia no solo no negó aquello, sino que aseguró a las autoridades que "Andrés no estaba implicado voluntariamente en ese negocio". La posibilidad de que el niño fuera secuestrado por la mafia fue la principal línea de investigación con la que trabajó la Policía.

Pese a los enormes esfuerzos por averiguar qué fue de Juan Pedro, sigue sin resolverse el misterio. Esta desaparición, catalogada por la Interpol como "la desaparición más extraña de Europa" cumple 33 años sin que el recuerdo de aquel niño, que hoy sería un adulto de 42 años, caiga en el olvido.

David Guerrero Guevara "El niño pintor de Málaga" (desaparecido el 6 de abril de 1987 a la edad de 14 años)

Este caso, ocurrido hace 32 años en el barrio de Huelín, en Málaga, supuso un desconcierto absoluto. David Guerrero era un joven de 14 años que era considerado "un prodigio de la pintura" por los cuadros que pintaba, realmente impresionantes. Pero su futuro prometedor se terminó por torcer de la manera más inesperada. El 6 de abril de 1987, David salió de su casa para ir en autobús a una galería de arte llamada "La Maisón", donde iba participar en una exposición. Nada más se supo de él a partir de aquel día.

 No llevaba dinero, solo el bonobús; la familia descartó una desaparición voluntaria, pues consideraban que David era incapaz de hacer algo así por su propia cuenta, teniendo en cuenta "el apego que le tenía a su familia". Se trabajó en principio con la posibilidad de un secuestro, pero dicha idea terminó por desecharse; la policía portuguesa llegó a asegurar haberle visto en Lisboa, pero esa pista tampoco terminó por servir. Se interrogó a los conductores de autobuses, que no recordaron haber visto al joven.

El hecho más inquietante era que la casa de David estaba a tan solo 250 metros de la parada de autobús a la que se dirigía, pero nunca llegó. Y, en esos 250 metros, no ha llegado jamás a encontrarse ninguna pista sobre su paradero.

Un aspecto en el que se centró la investigación fue uno de los últimos dibujos de David, el retrato de un hombre desconocido. Y, tres años después de su desaparición, una camarera de un hotel de Málaga halló una pista que parecía ser la clave para resolver el caso: un hombre de nacionalidad suiza, de 70 años de edad, tenía en su poder una nota en la que ponía "David Guerrero: Huelin". Por medio de fotografías, La Policía confirmó que ese hombre estuvo en Málaga en las fechas cercanas a la desaparición del muchacho, y además, sus rasgos físicos coincidían con el dibujo de David. Teniendo la firme convicción de que tuvo contacto con David en algún momento, la Policía se trasladó inmediatamente a Suiza para interrogarle, pero se descubrió que había fallecido siete meses antes.

Según pasaban los años, aquel durísimo varapalo de no haber podido interrogarle hizo que el caso de David fuera un laberinto sin salida. En 2016 se le declaró muerto, pues su padre había fallecido un año atrás y, al estar legalmente vivo, sus familiares no podían acceder a la herencia, por lo que tuvieron que tomar esta drástica decisión.

El pasado mes de abril, surgió una nueva esperanza, al recibir la familia un anónimo en el que salía el nombre de "Gervasio", quien tendría la clave del caso y sabría que le ocurrió realmente al muchacho, indicando la Calle Granada como el lugar donde "ocurrió todo". Además, la nota indica a Antonia, la madre de David que "todo estaba planeado y que David conocía a los culpables de su desaparición". Jorge, hermano del desaparecido artista, busca sin descanso a aquel hombre llamado Gervasio, con el objetivo de averiguar, después de más de tres décadas, qué fue del "niño pintor de Málaga".

Gloria Martínez (desaparecida en la madrugada del 29 al 30 de octubre de 1992 a la edad de 17 años)

Hace 27 años, una adolescente de nombre Gloria Martínez desapareció en la localidad del Alfaz del Pi, en Alicante. Gloria era una joven que tenía complejos problemas de ansiedad, los cuales ocasionaban que no pudiera llevar una vida completamente normal. Por recomendación de su psiquiatra, fue ingresada en la noche del 29 de octubre de 1992 en la clínica Torres de San Luis, para que reposara allí durante unos días.

 Gloria, después de que se marcharan sus padres, empezó a ponerse muy nerviosa, y fue atada de pies y manos en la cama de su habitación. El personal de la clínica aseguró que la ataron, para que "no se autolesionase". Además, fue sedada con una considerable dosis para que permaneciera calmada. Sin embargo, Gloria pidió que la desataran para ir al baño. Y, en ese momento, según la declaración de varios testigos, la chica consiguió zafarse, escapando por una ventana y desapareciendo acto seguido tras la valla que había situada en la clínica, la cual medía más de dos metros. El hecho de que, en ese instante, Gloria estuviera aún sedada, en pijama y sin gafas para ver, hizo que la desaparición fuera considerada muy extraña, pues ni siquiera se sabe si verdaderamente llegó a salir de la clínica.

La auxiliar y la enfermera que desataron a Gloria fueron quienes dieron la voz de alarma, e incluso hicieron una primera batida en su busca junto al matrimonio de guardeses que custodiaba la clínica, sin obtener resultado alguno. Avisaron a la Guardia Civil y a los padres de la chica, con el objetivo de organizar un operativo para encontrarla. La investigación concluye que Gloria llegó hasta una gasolinera situada en el pueblo de Altea, en base a la declaración de un trabajador que aseguró haber visto a una chica esa misma noche, con una descripción que encajaba perfectamente con las características físicas de la joven.

Esa fue la única señal que sobrevino en los años siguientes, donde, pese a múltiples testimonios, y búsquedas prolongadas durante meses, no se obtuvo el menor resultado.

En 2009, 17 años después de la desaparición, una perito llamada Amparo Huélamo, declaró haberse encontrado con Gloria años atrás, e incluso haberse tomado un refresco con ella. Dijo que Gloria "era madre" y que había informado a los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad sobre su encuentro con ella. Pero, diez años después de aquella información, Gloria sigue en paradero desconocido.

La clínica en la que estuvo Gloria fue vendida, pero quienes eran sus propietarios en el momento de la desaparición fueron condenados en 2008 a indemnizar a su familia. Una familia que, 27 años después, no la olvida. Y sus padres, Álvaro e Isabel, esperan saber algún día cuál fue el destino de su hija.

Josué Monge (desaparecido el 10 de abril de 2006 a la edad de 13 años)

En abril de 2006, en la localidad sevillana de Dos Hermanas, desapareció un adolescente llamado Josué Monge. El día de su desaparición, había llegado a casa con su expediente de notas, habiendo suspendido varias asignaturas. Sin embargo, sus padres decidieron no castigarle y le dejaron ir a casa de un amigo a dormir. Josué marchó con su bicicleta, pero se le perdió la pista a partir de entonces, pues jamás llegó a la casa de su amigo, situada a 300 metros de la suya propia.

 Tan solo 13 días después de su desaparición, el 23 de abril de 1990, el padre de Josué, Antonio, marchó en busca de su hijo. Pero la situación se volvió más crítica y confusa, pues él tampoco regresó nunca. Poco a poco, se fueron conociendo más detalles sobre lo ocurrido en los días anteriores a la desaparición de Josué. María Isabel, madre del joven, había comunicado a su marido días antes su intención de divorciarse de él, al llevar varios años sufriendo malos tratos. Además, el día antes de que su marido desapareciera, le dio a entender qué sospechaba de él. Y otro factor clave que le señaló fue que, el día de la desaparición de Josué, según María Isabel, su esposo estuvo cinco horas fuera de casa, y volvió con una ropa completamente diferente a la que tenía cuando salió. 

En consecuencia, se tramitó una orden de busca y captura contra el padre de Josué, siendo considerado culpable de la desaparición de su hijo, y acusado de homicidio. Las principales teorías a esta desaparición apuntan a que Antonio Monge acabó con la vida de su hijo y terminó por quitarse la vida después de que se empezara a sospechar de él.

María Isabel se esfuerza porque se continúe investigando el caso, y piensa que, si se encuentra a Antonio con vida, quizá sepa también la verdad sobre qué pasó con su hijo Josué.

Sara Morales (desaparecida el 30 de julio de 2006 a la edad de 14 años)

Se llamaba Sara Morales, tenía 14 años y había quedado con un amigo en el Centro Comercial La Ballena el 30 de julio de 2006. Pero su amigo, que nunca llegó a verla aquel día, dio el aviso sobre su desaparición. Inmediatamente, comenzó a ser buscada por toda Gran Canaria, lugar donde ella vivía.

 Siempre existió la sospecha, de que un hombre condenado por más de una decena de agresiones sexuales, conocido como "el violador de la furgoneta blanca", había estado implicado en la desaparición de Sara. Éste negó en todo momento que él tuviera algo que ver. Se suicidó en 2009 en la celda donde cumplía condena, no sin antes dejar una carta escrita para los padres de la joven, volviendo a negar que él estuviera implicado.

En 2010 se hallaron unos restos óseos en un pozo de Jinámar, pero se descartó que fueran de Sara tras comprobarse que los huesos no eran humanos.

Con el paso de los años, y tras la muerte del principal sospechoso, las líneas de investigación se reducen, pero se continúa investigando sobre qué le pudo ocurrir a Sara en el trayecto hacia el centro comercial. Su madre, Nieves, llegó a decir que "duerme detrás de la puerta esperándola", dando fe de que no tiene intención de rendirse por encontrar a su hija.

Yéremi Vargas (desaparecido el 10 de marzo de 2007 a la edad de 7 años)

Apenas un año después de la desaparición de Sara Morales, Gran Canaria volvía a vivir otra dramática desaparición. En el mediodía del 10 de marzo de 2007, desapareció Yéremi Vargas, un niño de Vecindario (Gran Canaria) que, en el momento en el que se le perdió la pista, estaba jugando en un descampado cercano a su casa.

 El operativo de búsqueda que se puso en marcha fue inmenso, el mayor que se ha hecho en Canarias, con cientos de personas colaborando para encontrarle. La primera semana, sin resultado alguno, aumentaba la desesperación por no tener pistas que pudieran ayudar a resolver la desaparición. El 23 de marzo de ese mismo año, fue detenido un hombre que pidió un rescate por el pequeño, aunque fue liberado al poco tiempo, pues se supo que solo lo pidió con la intención de lucrarse y que no tenía involucración alguna en la desaparición de Yéremi.

Diez meses después de la desaparición, en enero de 2008, se detuvo a un hombre por intentar secuestrar a una niña de nueve años, y que tenía un crematorio de animales. La Policía inspeccionó el crematorio pensando que podría estar relacionado con el caso de Yéremi, pero no se encontró ninguna prueba.

Los años siguientes fueron un calvario para la familia del niño, al proseguir su búsqueda sin ninguna pista fiable. En 2012 se detuvo a un hombre por acoso a sus sobrinas, creyéndose que podría tener algo que ver en la desaparición del pequeño, pero se descartó esa posibilidad. Y. en 2013, se supo que la Policía investigaba a tres pederastas escoceses. La principal sospecha de esta pista se fundó cuando se supo que los tres habían estado en la isla cuando desapareció Yéremi. La Policía acudió a Escocia para interrogarlos; dos de ellos estaban encarcelados; guardaron silencio en la declaración, y finalmente, esa pista también terminó siendo descartada. 

En junio de 2016, llegó la pista más fiable hasta el momento, cuando se comenzó a investigar a un hombre llamado Antonio Ojeda, conocido como "El Rubio", que llevaba un año encarcelado por abusar de un niño. Ojeda se negó a declarar por el caso Yéremi cuando le llamaron por su posible vinculación por su desaparición. En septiembre de ese mismo año, un hombre que fue compañero de celda de Ojeda aseguró que éste le había contado que Yéremi fue asesinado por un vecino suyo que luego quemó el cadáver del niño. Este hombre, conocido como "El Tani", negó aquellas acusaciones. Ya en diciembre de 2016, Ojeda fue condenado a cinco años de prisión por haber agredido sexualmente a un menor cuatro años atrás, lo que hizo incrementar las sospechas sobre él. Y, ese mismo mes, un compañero de celda de Ojeda dijo al juez que le había confesado que fue él quien acabó con la vida de Yéremi. Sin embargo, y pese a las constantes sospechas que hubo siempre sobre Ojeda, en octubre de 2017 se terminó por archivar el caso, al no poder corroborar la culpabilidad de Ojeda ni de ningún otro sospechoso.

Aquello fue un golpe muy duro para la familia de Yéremi, que, a pesar de las complicadas circunstancias, no se rinde en su lucha por saber la verdad. El pasado mes de julio, coincidiendo con el que sería su 20º cumpleaños, sus padres han pedido que se reabra el caso. Quieren recuperar la esperanza, y sobre todo, saber qué le ocurrió a Yéremi aquel 10 de marzo de 2007.