Turismo
Una parejas consulta un mapa en una plaza de Varsovia (Polonia) GTRES

¿Existe el compromiso cuando se hace turismo? ¿Puede haber una actitud ética al viajar que nos haga discriminar países y hoteles? Aunque el presupuesto suele limitar nuestro radio de acción ético, hay turistas que viajan comprometidos. Y ese compromiso implica a qué país se trasladan, dónde se alojan y dónde gastan su dinero. Es el turismo responsable.

El Centro Español de Turismo Responsable (CETR) lo define como aquella actividad turística “que se lleva a cabo según los principios de justicia social y económica, con total respeto por el medio ambiente y las culturas locales".

¿Cómo ser un buen turista responsable? Lo podemos conseguir siguiendo estas instrucciones:

Antes del viaje

  • Busca la mayor cantidad de información posible sobre el país que vas a visitar: historia, cultura, economía, naturaleza, religión, cocina… y hasta alguna expresión amable en el idioma local.
  • Siempre que puedas, elige operadores turísticos, compañías aéreas y hoteles comprometidos con las comunidades de acogida y con el medio ambiente.

Durante el viaje

  • Recuerda que las vacaciones también son una ocasión para conocer una cultura diferente. Intenta adaptarte a los usos y costumbres locales, sin imponer tus hábitos y estilos de vida.
  • Aunque hayas pagado por tus vacaciones, respeta las normas del lugar: no te empeñes en obtener privilegios y tratos de excepción, y no adoptes comportamientos ofensivos o altaneros. Infórmate sobre la práctica local de dejar propinas y abstente de dar limosnas.
  • Lleva ropa adecuada y no demasiado llamativa, sobre todo en los lugares de culto. No ostentes riquezas y lujos que contrasten con el nivel de vida local.
  • Apoya las manifestaciones culturales y la artesanía local: te llevarás a casa recuerdos ‘de verdad’ y ayudarás a la población del país visitado. Infórmate sobre la práctica y los límites del regateo.
  • El mundo es bonito porque hay variedad: establece relaciones correctas y cordiales con las poblaciones locales, sin prejuicios ni estereotipos previos.
  • Usa los servicios gestionados por la población local, en particular los transportes y las estructuras de acogida. Así conocerás mejor el país y la gente que lo habita, y favorecerás la economía local.
  • En el camino, deja sólo tus huellas y no otras marcas de tu paso: no a los desperdicios y los grafitis. No te lleves souvenirs de los espacios naturales y arqueológicos. No compres productos hechos con plantas o animales en peligro de extinción (por ejemplo marfil, pieles, conchas…).
  • En los espacios naturales, y sobre todo en las áreas protegidas, intenta siempre seguir los senderos: no molestes a las plantas, ni a los animales, ni dañes los ambientes en los que viven. Visita las áreas protegidas en grupos pequeños, y acompañado por un guía experto, mejor si es local.
  • Cierra el grifo, apaga el aire acondicionado y las luces cuando salgas del alojamiento. Así ayudas a no desperdiciar agua y energía, recursos valiosísimos para todo el planeta.
  • Las personas no son parte del paisaje. Pídeles permiso antes de hacerles fotos.
  • Diviértete probando la gastronomía local. ¡Para la comida de tu país o la internacional tienes tiempo todo el año!
  • Recuerda que no existen pueblos antropológicamente proclives a la prostitución, que el consentimiento por parte de un menor no es válido, que el acuerdo con las familias, los hoteleros o los policías no es coartada.

Después del viaje

  • Cuando vuelvas a casa reflexiona sobre lo que has visto y conocido. Si has adquirido compromisos con la gente local (mandar postales, fotos u otros pequeños favores), intenta mantenerlos.
  • Si has sido testigo de situaciones graves e intolerables, hazlo saber a tu agente de viajes o touroperador, o a cualquiera de los miembros de la Alianza Europea para el Turismo Responsable y la Hospitalidad (Earth) en España.